El cardenal Rodé piensa como esta pobre cigüeña.

Todos sabéis que en la curia vaticana, donde tan leído soy, mi amigo del alma es el cardenal Re. Que no hace un nombramiento episcopal en España sin consultármelo previamente. Y así están saliendo de bien.

Pero hay otro cardenal que me distingue con su afecto y que también me consulta sus declaraciones. A la última, que me envió hace unos días, le respondí: Eminencia, yo mismo no hubiera sido capaz de hacerlo mejor.

Fue una entrevista concedida a la agencia ANSA y que recoge ACI.

El cardenal Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, o sea, el responsable de los religiosos y religiosas, permítaseme esta redundancia, no ha tenido pelos en la lengua. Como no les debe tener ningún obispo.

Y "lamentó que los miembros de congregaciones religiosas se secularicen, carezcan de obediencia y cada vez sean más reacios a vestirse como religiosos debido a la influencia de valores mundanos"

RR. PP. Nicolás, Barrero, Echarte..., ¿les suena?

"Para el Purpurado, "el principal problema actual es el clima de secularización presente no sólo en la sociedad occidental sino dentro de la misma Iglesia" y lamentó que en ciertas comunidades religiosas se observe "libertad sin límites, un débil sentido de familia, un espíritu mundano, baja visibilidad de vestimenta religiosa, devaluación de la oración, insuficiente vida comunitaria y un frágil sentido de la obediencia""

Creo que yo no lo podría haber dicho más alto ni mejor.

Es la segunda advertencia en muy pocos días. La primera fue en la homilía que pronunció en la apertura de la Congregación general de la Compañía de Jesús.

Bromas aparte, eso es lo que quiere la Iglesia. Yo sólo soy apenas un pobre eco de lo que pide mi Santa Madre. No es la queja de un retrógrado anclado en el pasado. Es comunión con el Papa y con quienes él quiere como su pensamiento y su voz.

Si otros riegan otros tiestos será su problema. Yo, con Benedicto XVI. En este caso con su Prefecto, nombrado por él, para los religiosos.
Volver arriba