Y hablemos de cosas serias. A diez días de las elecciones en la Conferencia Episcopal.

A mí Blázquez me parece un mal presidente de la Conferencia Episcopal y por eso pienso que no sería buena su reelección. Su problema es su timidez y su poco carácter. Pero sus ideas son las mías. Su Iglesia es la mía. En eso no tengo el menor problema. Los que los tenéis sois otros.
Ya apenas quedan obispos de los vuestros. Y ninguno de ellos tiene la menor posibilidad de llegar a la presidencia. Los días de los Gabinos y los Yanes se han ido. Y por vuestra edad, y la mía, ya no vamos a ver otros.
En nada van a desaparecer ya Carrera, Dorado y Soler. Uriarte está en puertas y a Sánchez le queda un año y ocho meses. Martínez cumple los 75 en el 2012 y Milián y Asurmendi en el 2014. Y eso en el caso de que el de Vitoria sea vuestro. Yo creo que no es nada. Y en el 2015 le toca a Algora. Apenas os quedarán Vilaplana (2019), Rodríguez Magro (2021), Omella (2021) y Vives (2024). Si es que Omella no ha vuelto de sus ideas juveniles que no falta quien dice que sí y que lo está haciendo muy bien. Tanto antes en Aragón como ahora en La Rioja.
Las nuevas promociones sacerdotales no van por vuestras sendas. Vuestros amigos están en el otro mundo, jubilados o en puertas.
Y acaba de producirse el reencuentro gozoso del Papa con los jesuitas. Si lo que Benedicto XVI exige y el P. Nicolás ofrece se cumple el giro de la vida religiosa va a ser espectacular. Porque la Compañía de Jesús sigue siendo guía de muchos y referencia de todos.
Era suicida para los religiosos y pésimo para la Iglesia el desencuentro con la Jerarquía. Si la XXXV Congregación General y, sobre todo, el nuevo Prepósito General se entienden con el Santo Padre, como parece dar la impresión, se cerraría por fin una herida que venía supurando desde hace mucho tiempo.
Y no creo que tras estas muestras recíprocas de amor vaya el P. Nicolás a permitir se reabra la crisis. Muy bien el trabajo en la frontera. Pero sin que nadie se pase al enemigo.
Yo estaba encantado con el Papa y con los nuevos obispos que se venían nombrando. Muchas diócesis se están recomponiendo. San Dámaso es una referencia. El nuevo clero secular parece excelente en casi todos los sitios. Y la reacción de los jesuitas ni la había soñado. O al menos la del P. Nicolás. Y no me parece persona que vaya a dejarse tomar el pelo.
Todo marcha por el buen camino. Creo que la única noticia alarmante de los últimos tiempos es la elección de Zollitsch como presidente de la Conferencia Episcopal alemana. Eso sí que es un problema. No la reelección de Blázquez si llegara.