La monja, el que tiene nombre de detergente y un obispo que sabe lo que tiene que hacer.

. Hace unos días comentábamos la noticia de que una monja, Beatriz Casiello, directora de la Casa Archidiocesana de Catequesis de Rosario había salido en respaldo del teólogo censurado con nombre de detergente.

Pues ya sabemos que la monja es salesiana y que no dirige casa alguna de la archidiócesis argentina sino un seminario de catequesisis que esas monjas, al parecer bastante desnortadas, tienen en aquel arzobispado. Como podían tener un taller de oración, un comedor de ancianos o un grupo de scouts.

El arzobispò, monseñor Mollaghan se apresuró a hacer público que las declaraciones de la monja no implicaban para nada al arzobispado y que la posición de la archidiócesis respecto al presbítero Ariel Álvarez Valdés ''es la expresada por su obispo propio''.

Pues a la Casiello le salió el tiro por la culata. Que le dejó con el traserillo al aire. No es otra cosa que una monja despistada en el arzobispado de Rosario, a la que sus superioras deberían privar inmediatamente de ese encargo catequético. Y ha conseguido que ya sean dos los obispos que se pronuncien contra el teólogo con nombre de detergente.

Estrechada por la autoridad diocesana a que explicara por que se atribuía un título que no tenía y que comprometía al arzobispo pues lo de la niña cogida, en argentino también, en la travesura: Yo no fui, yo no fui. Eso lo dijo el periódico y no yo. Pero tú calladita, como una... eso, a ver si colaba. Porque daba más importancia a tu estupidez.

El arzobispo, monseñor Mollaghan, con una celeridad a la que sus hermanos españoles no nos tienen acostumbrados, ha aclarado todo. Ha lavado la cara del arzobispado, respaldó a su hermano obispo y ha dejado a la hermana Beatriz Casiello, salesiana, como lo que es. Como una monja idiota. Y en 9 días. Muy bien monseñor Mollaghan. Ojalá cunda su ejemplo.

Y gracias al amigo que me ha comunicado la noticia.
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