La murga de los cien curas de Madrid.

Nos han mentido tantas veces que no les cree ya nadie. Los trescientos sacerdotes contrarios a Suquía que nadie consiguió nunca identificar, los mil quinientos asistentes de todos los años a los Congresos de la Juan XXIII... Y ahora los cien desconocidos de ese dichoso Foro. Tan desconocidos que ni ellos mismos se conocen.

Que no nos vengan con mandangas de precauciones ante el peligro del poder. Está más que demostrado que en Madrid los curas más extravagantes no corren más peligro que del de comer un día con el cardenal. Que se lo digan si no a los de Entrevías.

Que por cierto son, con Lois y dos más de escaso relieve, los seis únicos identificados de los cien inencontrables.

Está fuera de toda duda mi nula simpatía por esos sacerdotes, por el pretendido Foro y por lo que sostienen. Pero al menos hay que reconocer que esos seis tienen perendenguillos. En diminutivo, porque tampoco es heroica la revelación de esos seis nombres. Sobre todo una vez comprobada la pastueña condición del arzobispo de Madrid. Que no tira un gañafón ni por casualidad.

Por supuesto que determinados medios, todos muy amantes de esa Iglesia de la que sois sacerdotes, propalarán lo de los cien curas. Pero, u os retratáis o no os cree ya nadie. Y cuando el retrato no tiene, además, riesgo alguno, salvo el ya dicho de una comida con el cardenal en la que todos se besarán y abrazarán, pues "que da la impresión de que no". Que no hay cien. Ni cincuenta. Yo diría que ni veinticinco.

Tal vez contando a curas casados, monjas enamoradas de Pagola, exmonjas casadas con curas, Bono y Zerolo que tal vez se apuntaran, y otros análogos de ese circo mediático se llegara a los cien. Se comprende muy bien la decidida voluntad de no revelar quienes son los "foristas".

Pero el pelo ya no se lo toman a nadie. Aquí o fulano, parroco de San Serenín del Monte, mengano, vicario de Santa Vanessa, zutano, profesor del Instituto de Pasmoral... y así hasta cien o, lisa y llanamente, a hacer puñetas.
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