Me temo que a Don Camilo Lorenzo, obispo de Astorga, se la han metido doblada. En sentido metafórico, por supuesto.
Yo no tengo un extraordinario concepto de Don Camilo. Y así me he expresado alguna vez. Lo que la naturaleza no da tampoco lo presta Salamanca. Ni siquiera el Santo Padre nombrándole obispo. Pero no me cabe duda de que es un obispo eclesial. Lo es y quiere serlo. Pues no es poco.
Hasta hace no mucho, no sé si las ganas de sus diocesanos o el gusto por hacer quinielas, le madaban a Galicia. Su tierra natal. Pero primero pasó el tren de Mondoñedo y después el de Lugo sin parar en Astorga. Y podemos ya asegurar, salvo cataclismo, que se retirará en Astorga el 2015 cuando cumpla los 75 años. Dentro de siete años.
Hoy me informan que en su diócesis, en Ponferrada, Marciano Vidal va a dar dos conferencias sobre familia en lo que dicen va a ser una misión. Pues para misiones así huelgan los misioneros.
Las tesis morales del redentorista Vidal han sido objetadas gravemente por la Santa Sede. Pues Don Camilo está haciendo el marciano con Marciano. Recibiéndole en su diócesis para adoctrinarla. Y a las madres Concepcionistas, en cuyo colegio creo se van a dar esas charlas, conferencias o lo que sean, pues también doblada. En el mismo sentido metafórico que al obispo. Aunque seguramente éstas no se han enterado de nada y ni saben quien es Marciano.
Don Camilo, muy mal. Y luego se quejan de que se lo recordemos. Ha hecho usted el marciano. O sea, lo de un ser inexistente. Pero, ¿existe?