El pobre Blázquez está gafado.

No quisiera hacer de este Blog un reiterativo empeño contra el obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal española. He dicho sobre él todo y más. Que resumo: creo que es un buen sacerdote, de ortodoxia acreditada, con voz poco varonil, pero ese es un hecho en el que no tiene culpa alguna, no me cabe la menor duda de que de costumbres absolutamente eclesiales, muy mediocre obispo de Bilbao, aun reconociendo las enormes dificultades del empeño, e inexistente cabeza de nuestra Conferencia episcopal.

Acabo de escribir un post sobre una defensa del obispo, hecha extramuros eclesiales, que me pareció creer que le ensalzaba. Pese a lo del Rocío mañanero que juzgué muy poco afortunado. Lo que le faltaba a este pobre señor que pasáramos a llamarle Rocío mañanero.

Pero hoy volví sobre ese texto y me encontré con algo todavía más grave. Mucho peor. Que me hace pensar que lo que se decía no era en apoyo de Blázquez sino una infamia monumental. No sé si se trata de un error de tecla, cosa que es posible, pero en ese caso el obispo estará verdaderamente gafado, o de algo premeditado. Si así fuere, yo al lado del obispo incondicionalmente. Pese a todas mis discrepancias.

Así comienza el artículo que, pese a lo del Rocío mañanero, entendí favorable a Blázquez: "Pocas -así, en femenino-, dirigentes reciben de los que dicen ser sus correligionarios tantos ataques alevosos como el obispo de Bilbao".

Acepto perfectamente la errata, es más, quisiera que fuera una errata. Si así fuere, Blázquez está gafado. Y, caso de que fuere intencionado, a muerte con el obispo de Bilbao. Una cosa es la crítica y otra la infamia.
Volver arriba