Leo en el nuevo Foro JAI que un escolapio, llamado Enrique Canet, ha calificado de hereje al cardenal Cañizares.
En cualquier congregación religiosa puede aparecer de todo. El santo, el pervertido, el inteligente, el tonto... Esos institutos tienen, o tenían, unos superiores. Hoy parecen no existir. Y así les va.
Un zascandil puede llamar hereje a un cardenal. No siéndolo. No tiene mayor importancia. Su superior, si zascandil no lo fuere él también, le llamaría, le exigiría que pidiera públicamente perdón al insultado y le comunicaría que, de persistir en esa línea, por la puerta se va a la calle.
El problema es que hoy no hay superiores. O son tan zascandiles como los súbditos.
La vida religiosa no tiene arreglo hasta que no se restauren la autoridad y la obediencia.
El exabrupto de este desconocido Canet no es sólo una vergüenza para él. Lo es sobre todo para su superior, su provincial y su general.