Los profesores de Religión.

No critico el sistema. Incluso pienso que es el que debe ser. Pero ante esa bicoca, que ya muchos quisieran, lo menos que se puede pedir es agradecimiento. Y fidelidad.
Para esos puestos se han buscado sacerdotes secularizados a los que se quería dar un medio de vida, lo que siempre me pareció un error, o buena gente que zascandileaba en algunos casos, o prestaba servicios en otros, por parroquias y delegaciones episcopales.
Lo del error de los secularizados debe entenderse que no pienso en que la solución a sus problemas, buscados por ellos, sea encomendarles la clase de religión. Aunque me parece bien se les dé toda la ayuda que se merezcan.
Pues el chollete, que para sí lo quisieran muchos buenos católicos, se ha empleado en ocasiones para denigrar a la Iglesia.
Creo que el delegado episcopal de Enseñanza de la diócesis de Cartagena-Murcia ha definido perfectamente la custión: “Nunca olvidéis quién os elige, quién os llama, quién os manda y quién, si se diera el caso, os podría cesar: la Iglesia”.
Así es. Aunque en ocasiones no comparta yo la elección y en otras los cesados, como si tuvieran un puesto ganado en oposición, no acepten su cese y lleven a la Iglesia que les hizo el gran favor a los tribunales.
No tenéis el menor derecho a ser profesores de religión, no habéis ganado el puesto en oposición alguna. Del mismo modo, absolutamente arbitrario, por el que se os nombra, se os puede cesar. Hacedlo lo bien y no tendréis problemas. Salvo que a Zapatero se le ocurra suprimir la clase de religión. Y si los creáis pues a la p... rue.