Al señor Echeverría Uranga, párroco de Madrid, caso de que lo sea.

Me ha hundido usted en la miseria. He conocido párrocos excelentes, buenos, mediocres y hasta muy malos. Pero creería que todos sabían leer. Me ha dejado usted preocupadísimo, en el caso de que sea párroco y de que esa sea su verdadera personalidad, que evidentemente no puedo asegurarlo, porque si los párrocos no saben leer qué será de las partidas de bautismo o de matrimonio. Igual no estoy casado con mi mujer, después de cuarenta años, o mis hijos no están bautizados.

Jamás he dicho que Don Marciano Vidal fuera un imbécil. Ni lo he pensado nunca. He dicho de él muchas cosas. No buenas. Pero esa, jamás. Los imbéciles me parecen otros. ¿Concreto?

Un grave problema que tiene este Blog, y me imagino que otros, es que a él acuden analfabetos funcionales que no se enteran de nada. Supongo que debe ser problema neuronal y no me voy a cebar en ello. Lo que no entiendo es como, con esas carencias, pueda usted ser párroco. Quiero pensar que usted tiene de párroco lo que yo de profesor de violoncello. Pero en el caso hipotético de que lo fuere debería irse a escardar cebollinos.
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