Hay que vivir en el siglo XXI

Con Lumen Dei está ocurriendo algo parecido. Si unos sacerdotes son responsables de lo que se dice, puerta cuanto antes. Y no me estoy refiriendo a acusaciones que aunque están en boca de muchos no consta su certeza. Me llega con lo que han hecho desde que se nombró el Comisario Apostólico. El Vaticano ha tenido ya tiempo de sobra, pues pienso que en julio y agosto allí trabajará alguien, para hacer lo que se impone. Que es cesar al cardenal Rodé por extralimitarse gravemente en sus competencias y suspender el nombramiento del Comisario o secularizar a todos los curas rebeldes de Lumen Dei, mandar a su casa a las consagradas y olvidarse de los laicos que persistan en su oposición a Roma.
Menudo embolado le han echado a monseñor Sebastián. Pero si le han cargado con ello tendrán que respaldarle o exonerarle del mandato. Dejar que se siga pudriendo la situación sólo la agrava.
O eso se corta inmediatamente o el escándalo por tanta desidia va a ser mayúsculo. Y hasta vamos a ver a unos cuantos en los tribunales civiles. A este paso incluso a Don Fernando Sebastián.
Me quejé repetidas veces de la galvana de Nuncio. Va a resultar Manoliño el Rápido comparado con lo que estamos viendo.
Me llega otra comunicación del sector vaticano de Lumen Dei en respuesta a los dos comunicados de ayer o anteayer de la facción rebelde. Os la transcribo:
Estos días están apareciendo algunas informaciones procedentes de algunos miembros de Lumen Dei que pueden confundir a la opinión pública, eclesial y civil. Detrás de tantas alarmas y de tanto falso victimismo, sólo hay una cosa: le negativa de los dirigentes de Lumen Dei a aceptar la intervención de la Santa Sede en su Asociación. Se han atrincherado en negar la validez del nombramiento de Comisario Pontificio. Para justificar esta postura aducen la razón de la condición jurídica de Lumen Dei como Asociación privada de fieles. Es verdad que en el número primero de las Constituciones provisionales actualmente vigentes, se dice que Unión Lumen Dei es una Asociación privada de fieles. Pero nadie ha probado que la Santa Sede no pueda nombrar un Comisario Pontificio para una Asociación de esta naturaleza. Y más cuando se dan unas razones determinadas.
Lumen Dei está compuesto por dos Asociaciones, una privada y otra pública, que funcionan de hecho como una sola. La vida real de Lumen Dei no es la propia de una Asociación privada, tienen sacerdotes que dependen de los Superiores como si se tratase de una congregación clerical, mantienen iglesias abiertas al culto, organizan actos de culto y de predicación, reciben limosnas de los fieles para fines públicos de la Iglesia. Y lo que es todavía más claro, en las mismas Constituciones, el Fundador reconoce que Lumen Dei no tiene una naturaleza jurídica definitiva y tiene que buscar todavía una forma jurídica adecuada que él deja en manos de la Santa Sede. Atrincherarse ahora en esa condición Asociación privada para resistirse contra la voluntad reiterada de la Santa Sede es una decisión arbitraria y oportunista. Los Superiores depuestos de Lumen Dei han presentado un recurso contra el Decreto de nombramiento ante la Signatura Apostólica. Están en su derecho. Pero ahora pretenden que ese recurso deje en suspenso la ejecución del acto administrativo impugnado. Por dos veces la Signatura Apostólica ha dicho oficialmente que el recurso no puede suspender la ejecución del Decreto de la Congregación. Pero ellos siguen en su idea sin tener en cuenta las aclaraciones de la Signatura.
En cuanto al uso del dinero, ninguna persona sensata puede dar por verdaderas las afirmaciones de estas notas. El Comisario Pontificio, en virtud de las atribuciones que le otorga el nombramiento de la Santa Sede, lo único que ha hecho es hacer valer su representación legal de Lumen Dei para reclamar la titularidad de algunas cuentas bancarias. Lejos de apropiarse de lo que son bienes de Lumen Dei, lo que ha encontrado son unas cuentas en números rojos y una deuda considerable cuya existencia los miembros de Lumen Dei deben conocer. Inexplicablemente, después de haber sido nombrado el Comisario Pontificio, los antiguos responsables han retirado indebidamente de las cuentas de Lumen Dei más de trescientos mil euros, dejando a la institución con una deuda total, adquirida en los últimos tres años, que supera los seis millones de euros (mil millones de pesetas).
A tal punto ha llegado la situación, que para poder atender el pago de los salarios, los suministros de las obras de Lumen Dei, y los intereses de las deudas, Monseñor Sebastián ha tenido que aportar, por sus propios medios, sesenta mil euros (60.000 €), sin los cuáles no se habría podido hacer frente a los pagos más urgentes.
Para resolver esta grave situación y poder atender las numerosas necesidades de las obras de Lumen Dei, sin perjuicio de tomar las medidas legales pertinentes, se está estudiando la venta de algún inmueble así como el acudir a donantes generosos que ayuden a Lumen Dei en estos críticos momentos. Con estos esfuerzos no pretendemos otra cosa que Lumen Dei pueda seguir realizando las obras de amor y servicio que el Señor inspiró a su fundador el P. Rodrigo Molina. En nombre de los miles de pobres que son atendidos agradecemos de antemano las ayudas que quieras enviarnos a la cuenta del Banco Popular 0075 0001 87 0606964055. Muchas gracias.
2 Septiembre 2008
Así no se puede seguir. Esto hay que cortarlo ya.