Presenta 'Soy jesuita, hijo de la Iglesia. Claves teológico-ignacianas en Jorge Mario Bergoglio' José Antonio Medina Pellegrini: "La única clave de Francisco es la vuelta al Evangelio"

(Jesús Bastante).- José Antonio Medina Pellegrini, sacerdote y compañero periodista de esta bendita profesión de contar cosas, ha venido a hablarnos de su libro, Soy jesuita, hijo de la Iglesia. Claves teologico-ignacianas en Jorge Mario Bergoglio, editado en España por Xerión y en Argentina por Lumen. Vamos a hablar de que las reformas de Francisco, aunque se critiquen, no tienen vuelta atrás: la Iglesia asida a sus privilegios ha cambiado, gracias al papel revolucionario de nuestro papa jesuita.

¿Es nuevo para ti haber tomado la faceta de escritor?

Cuando comencé a conocerme con el editor de este libro, García Costoya, me pedían de Buenos Aires una pequeña biografía para añadir. Y entonces le pregunté a Carlos si, por haber escrito ya algún libro, tenía que decir que era escritor. ¿Cuándo se convierte uno en escritor? Él me dijo que al escribir el primer libro, y yo ya llevo ocho...

A mí me sucedía también. Pero, una vez lo coloqué en las tarjetas de visita, ya me lo creí. Más allá de tarjetas de presentación, lo que vienes es a presentar las dos ediciones del libro: la argentina y la española. Un libro que ha tenido mucho éxito: Soy jesuita, hijo de la Iglesia. Claves teológico-ignacianas en Jorge Mario Bergoglio. ¿Es tu tesina?

Yo hice mi carrera de licenciatura en Teología Espiritual en la Universidad de Comillas de aquí, en Madrid. Y, cuando estábamos comenzando a pensar en la tesina, un día fui a verme con mi director de tesis y llevé la primera prueba de galerada de un libro que saqué en Argentina que se llamaba Francisco, el Papa de todos, que también Costoya lo distribuyó aquí en España. Entonces me pidió el borrador, y empezó a ver que hablaba del nuevo papa y me dijo que hiciera un trabajo de investigación sobre Bergoglio.

Del Bergoglio cardenal. ¿Fuiste profeta?

No. Pero siempre se supo que fue el más votado después del Papa Benedicto, inclusive aquello que trascendió después de la primera votación, de que le pidió a los cardenales con lágrimas en los ojos que no le votaran, porque no iba a aceptar. Él siempre ha sido prudentísimo... Pero, para este cónclave, él ya había hablado mucho y estaba preparado. Iba a trasladar sus cosas a una residencia...porque veía que su ciclo institucional había terminado. Ansiaba irse a confesar por las parroquias pero, de pronto, Dios tenía otros planes. ¡Y benditos planes! Irrumpe Francisco, aquel 13 de marzo de 2013, y mi director de tesis me dijo que trabajásemos sobre Bergoglio... Yo iba a trabajar sobre Santa Teresa. Además, mi primer libro en Argentina había sido muy de familia, de parroquia, por lo que busqué algo más académico.

Lo que hice fue traerme de Buenos Aires los casi treinta libros que editó Bergoglio desde el 82 al 2013, para abarcar todo su magisterio como cardenal. Me traje todo el archivo, incluso el que aún no está editado. Rastreé en ellos las siete u ocho claves ignacianas.

¿Cuáles son, en síntesis, esas claves de sus escritos?

El leimotiv del trabajo son los ejercicios espirituales de San Ignacio. Después de la espiritualidad, la libertad, la oración, el compromiso con los pobres y algo que él trabaja con mucha intuición y profundidad: el hecho de que la encarnación de Cristo tiene una función social, comunitaria y hasta política. Dios es aquel que se hizo hombre en el seno de María y hoy quiere hacerse hombre en un sin fin de realidades. Escribió todo lo que hoy es su magisterio social.

Buscando y encontrando esas claves, esa eclesiología, sugieron los grandes temas: el ecumenismo, la mariología, todo eso que hizo a Ignacio de Loyola un gran santo, marcando los derroteros de la Compañía. Yo hago, en cada capítulo, la presentación del tema en sí mismo, y luego rastreo en Bergoglio su opinión sobre esos mismos temas.

Entiendo, entonces, que lo que para nosotros está siendo una revolución, tal vez para ti no es tan sorprendente, porque ya conocías esas claves. ¿Hay mucho de Bergoglio en Francisco? ¿Las claves se han mantenido?

No puede haber sorpresa porque hay una continuidad formidable: al principio, algunos en Buenos Aires decían que se estaba repitiendo mucho, que estaba diciendo en Roma las cosas que siempre nos dijo a nosotros. Y una vez, entrevistando a obispo auxiliar de Buenos Aires, Monseñor García, vicario de pastoral, comentó que ese discurso que repetía y criticaban por ello, es el único discurso que creeríamos los que le conocemos.

Y los cardenales que le eligieron en el cónclave, ¿también conocían este discurso?

Yo creo que sí lo sabían: hay un texto decisivo que dice que el cónclave se cocinó en el precónclave. Eso pasa siempre: cada uno de los 115 electores tuvo quince minutos para exponer cómo veía la Iglesia, cuáles creía que eran los remedios posibles a los problemas y cómo debía ser el perfil del futuro papa.

Él hizo un discurso muy interesante y, a la noche, el cardenal Ortega Alamino obispo de La Habana, le pide que le dé escrito lo que dijo esta mañana. Jorge le contestó que no lo tenía, que simplemente, tras escuchar a los demás, lo pensó pero no tenía ningún texto. En el desayuno siguiente, se acercó a él y le dio lo que le había pedido por escrito. Después, eligieron Papa a Bergoglio y, cuando fue a presenarle su saludo el cardenal de La Habana, le preguntó si le autorizaba a hacer público ese documento, y lo hizo en la primera misa, ya en La Habana, después del nombramiento del Papa.

Cuando la mayoría de los cardenales sólo habló de lo mal que estaba todo, de que la Iglesia se caía a pedazos, Francisco habló en positivo: la Iglesia existe para evangelizar y, si se autorreferencia, enferma. Habló del Evangelio y dijo que para él el papa tenía que llevar una vida muy contemplativa pero llevándola a la realidad: salir a las calles, a las periferias geográficas y existenciales y llevar a todos la dulce y confortadora alegría de evangelizar.

En definitiva, los que tenemos la gracia de estudiar un poquito, de conocer algunas cosas, sabemos que Pablo VI es la gran referencia de Francisco.

Sí, en la anterior entrevista con motivo de este libro, tu editor, Carlos García Costoya, también hablaba de esa cercanía de Bergoglio a Pablo VI.

Siente un gran cariño y una admiración muy grande por Juan XXIII, pero Pablo VI le inspira profundamente.

Los que tienen miedo a que las reformas de Francisco no prosperen, hablan precisamente de que ojalá se parezca también a Pablo VI en haberse quedado corto, en no haber llevado a cabo todas las propuestas del Concilio.

Bueno, algunos que han estudiado la Evangelii Gaudium dicen que es un texto de Pablo VI versión 2.0. Para entender a Francisco, hay que conocer muy bien el magisterio de Pablo VI. El tema éste de la gran revolución que temen muchos... ¿cuál es el objetivo de Francisco? Ante una Iglesia anquilosada y acostumbrada a tantas normas, volver al Evangelio. No hay otra clave.

¿Hay riesgo de cisma con Francisco?

Su Pontificado, después de la sorpresa, lo he vivido muy de cerca: para nosotros, que estamos en el fin del mundo con respecto a Europa, el Papa era alguien que veías el domingo por la tele, en chiquitito, hablando desde Europa. Mi diócesis, Avellaneda, es a Buenos Aires más o menos lo que es la de Getafe a la de Madrid. Yo estaba de retiro espiritual aquí en Madrid y, la misma noche que fue elegido, organizaron una rueda de prensa. ¡Desde entonces, fueron 18 entrevistas en la casa de retiros! Tuve que desempeñarme como periodista y dejar mi otra vocación, los ejercicios ignacianos, para después...

Pues tras todas estas cosas lindas que vivimos a causa de la fumata blanca, sin haber sido nunca de su grupo de íntimos, por conocer su modelo de vida evangélica, conozco sus ilusiones y las vivo con gozo. Nada de cismas: mucha paz.

¿Volverá a Buenos Aires?

Él dice que el papa Benedicto ha creado una institución: la del papa emérito, que antes era inconcebible. Tras esta inauguración, Francisco insiste en sus dos o tres años de Pontificado.

Algunos hablan, incluso, de que el día que cumpla 80 años...

Yo no creo en un número determinado, pero me consta que va a decir "hasta aquí llego" cuando vea que, intelectual y espiritualmente, no pueda seguir adelante. Es una decisión que en Benedicto me pareció sanísima.

Cuando llegó Bergoglio a Roma para el precónclave, lo entrevistaron y, sobre el gesto de Benedicto, dijo que había sido revolucionario. Creo que esta "era nueva" de la Iglesia empezó con el gesto de esa renuncia.

Y, cuando diga ese "hasta aquí llego", ¿será otro el que concluya ese proceso de reforma?

Hay un término aquí en España que a mí me hace mucha gracia: "éste es un carca". Yo lo he escuchado incluso en referencia a mí: te ven vestido todo de negro... Pero, los que hemos visto de cerca a Francisco como obispo, solemne pero campechano, con una mente tan abierta...creemos que los prejuicios sobran. Sean cuatro años de Pontificado o los que sean, el antes y el después que ha marcado Francisco es definitivo. Por amor a Dios y por amor a la Iglesia, la gente no puede querer ya una vuelta atrás. Y, cuando él vea que no puede seguir, tras una renuncia Buenos Aires es una opción muy fuerte...

Fantástica. Preciosa y muy cercana a Madrid. Más grande pero parecida en que siempre se echa de menos cuando te vas de ella... Pero una de las cosas que Benedicto hizo bien fue no irse a su Baviera natal, no exponerse a que lo paparazzi entraran en su pueblo. En Buenos Aires, con Bergoglio esto podría suceder cada día: tendría la puerta llena de periodistas.

Dicen que el primer pensamiento del Papa Benedicto fue irse a su tierra, pero que por razones de seguridad no se lo sugirieron. Lo mismo pasaría en el caso hipotético de que Francisco renunciara el día de mañana... Yo sí me lo imagino, en el lugar que sea, como Benedicto: sumo silencio y suma prudencia.

Pero eso para un Argentino es más difícil...

Yo puedo imaginar el después porque he conocido el antes. Si esto sucediera, seguiría hablando y saliendo afuera, pero con prudencia y honestidad. Como ha insistido Benedicto incluso cuando le han intentado utilizar como contrapoder. Él declaró que su misión es la de acompañar sin peros a Francisco.

¿Podremos ver tres papas a la vez?

Tenemos que acostumbrarnos a que esta etapa de la Iglesia va a normalizar muchas cosas. Un señor, haya sido o no un papa maravilloso, se siente sin fuerzas y tiene derecho a descansar. De hecho, seguramente sea lo más responsable... Si llega un momento en que a Francisco le sucede lo mismo, ¿cuál es el problema de que haya dos papas eméritos? A veces nos montamos tinglados simplistas. ¿Es que tanto nos cuesta asumir que haya aparecido un hombre -como Francisco de Asís, Teresa de Jesús o Ignacio de Loyola en sus siglos- que nos ha dicho que hay que barajar de nuevo? Francisco propone volver al Evangelio, que no nos agarremos a las costumbres de una Iglesia asida a sus privilegios.

El problema es que a Bergoglio se le acusa de rebajar las cosas, de simplificarlas, como si volver al Evangelio, con todo lo que conlleva, fuera algo vulgar. ¿No es complicado vivir conforme al Evangelio?

El Evangelio es sencillez, pero los que están aferrados a una vida conforme a las tradiciones, tienen miedo a abrir las ventanas y que entre todo el aire fresco que aún tiene que entrar. Dicen despectivamente que es un Papa-pastor. Pero es un pastor con conocimientos teológicos muy serios: la Teología del Pueblo, que es una rama de esa Teología de la Liberación que hoy sigue poniendo los pelos de punta a muchos. Haciendo Teología del Pueblo, busca la cercanía a Dios en el Evangelio. No le tengamos miedo.

Pues muchísimas gracias por hablar con nosotros, como sacerdote y como periodista que también tienes el imperativo de seguir contando las cosas de la Iglesia. Te animamos a que lo hagas también desde la página de Religión Digital.

Claro, con todo gusto.

Y que continúe el éxito de Soy jesuita, soy hijo de la Iglesia.

Ha sido un placer, me hacía mucha ilusión venir.

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