El psicólogo firma hoy "Un maestro entre paisajes" (Khaf), en la Feria del Libro Luis Fernando Vílchez: "Un buen maestro sabe no sólo lo que enseña, sino también cómo enseñarlo y cómo aplicarlo a la vida"

Luis Fernando Vílchez y su 'Un maestro entre paisajes' (Khaf)
Luis Fernando Vílchez y su 'Un maestro entre paisajes' (Khaf)

En esta novela, el psicólogo y experto en educación nos recuerda que el buen maestro ha de ser un compañero de vida que comparte con sus alumnos su sabiduría, sus conocimientos, sus valores y parte de su propia existencia

Este relato pretende ser una descripción de la vida de hombres y mujeres de muchos pueblos pequeños en la España de la postguerra civil, en el que desfilan sufrimientos, injusticias y frustraciones, pero también acciones nobles, pequeñas ventanas abiertas a la esperanza

Hoy viernes 9 de junio, de 18:30 a 20:00 horas, Vílchez firmará su libro en la Caseta 194 de la Feria del Libro de Madrid

Luis Fernando Vílchez Martín es doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, psicólogo clínico y educativo. Ha ejercido la docencia universitaria durante largos años, como profesor titular en la Universidad Complutense, a la que sigue vinculado como colaborador en tareas de investigación y dirección de tesis doctorales. Desde hace 12 años es profesor invitado permanente en diversas universidades argentinas.

Vílchez ha publicado una amplia serie de libros, como autor único o en colaboración, sobre temáticas psicológicas, sociales y educativas, así como numerosos artículos en revistas académicas y en otras de carácter divulgativo. Como investigador, ha llevado a cabo gran número de trabajos principalmente sobre la familia, el profesorado, los jóvenes, los procesos de aprendizaje, las inteligencias múltiples, los medios de comunicación y la influencia de las tecnologías de la información y del conocimiento, entre otras temáticas.

Es, además, conferenciante ante diversos auditorios y colaborador frecuente en programas radiofónicos y de televisión, además de miembro del CCIC, entidad colaboradora de la UNESCO, con sede en París.

Vílchez ofrece ahora "Un maestro entre paisajes. Relatos cruzados de una paz imposible”, editado por Khaf. Este relato pretende ser una descripción de la vida de hombres y mujeres de muchos pueblos pequeños en la España de la postguerra civil. En él desfilan personajes de colores muy variados y un sinfín de sentimientos, amores y desamores, sufrimientos, injusticias, frustraciones, pasiones reprimidas, odios irreconciliables, pero también mujeres y hombres de buen corazón, acciones nobles, pequeñas ventanas abiertas a la esperanza. Entre estos personajes, destaca el maestro don Manuel. En este relato aparece encuadrado entre paisajes. Son paisajes físicos y paisajes humanos, por los que se mueve con generosidad, en medio de dificultades, dilemas, dudas y problemas, con algunas certezas y convicciones que trata de compartir. «Y es que don Manuel era un buen maestro y un maestro bueno».

Hemos tenido oportunidad de entrevistar al autor sobre esta nueva obra. En sus respuestas, como ha dicho de él Carmen Guaita, pronto descubrimos que esta obra “no es simplemente una narración, sino un caleidoscopio; porque Vílchez, con su manera tan natural y profunda de escribir –que posee la misma frescura y hondura que tiene cuando habla– nos describe un conjunto coloreado y vivo de cristales: el maestro don Manuel, las vidas que transforma, la gente del pueblo, el tiempo de la posguerra civil y sus costumbres… y nos describe las formas diversas en que se unen, se mueven, se articulan, encajan o se dispersan esos cristales que son seres humanos de un pasado aún determinante para nuestro presente”.

Luis, ¿qué similitudes encuentra en el maestro don Manuel y el maestro de hoy en día?

En la inmensa mayoría de los maestros y maestras de nuestro país ha existido y existe un alto índice vocacional y amor a la profesión, conscientes de la gran tarea que es la educación; al mismo tiempo, gran capacidad de adaptación a los alumnos, aprovechando para el bien de estos todos los recursos disponibles, en otras épocas una pizarra y tiza y en la actual una pizarra digital, valga de ejemplo, y siempre el amor a los libros. Las diferencias entre el maestro Don Manuel y el maestro de hoy están más bien marcadas por contextos sociales distintos y los cambios acaecidos de diversa naturaleza en España y en el mundo entero durante los últimos 50 años, con lo que eso implica.

Por lo demás, no hay que olvidar que el personaje principal de la novela es un "maestro de pueblo" y hoy en día podemos hablar de una cierta preponderancia del maestro "urbano", que, aunque imparta docencia en un pueblo, no vive en él y sus actuaciones en tales ámbitos generalmente se circunscriben a la docencia.

¿Cómo se diferencia su novela del resto de obras que también se desarrollan en la posguerra española?

"Un maestro entre paisajes" transcurre en un pueblo muy pequeño y ha sido menos frecuente tratarlo en la narrativa. He pretendido no hacer de historiador, que no lo soy, sino de simple y humilde descriptor de relatos basados en la realidad. He huido expresamente de una posición maniquea de buenos-malos, resaltando que en una época tan difícil y compleja como aquella hubo gente buena en los diversos bandos y grupos sociales, que hizo el bien dentro de lo que pudo. Como psicólogo, me ha interesado meterme en el alma del pueblo, de sus habitantes, he querido centrarme principalmente en el retrato de las personas, con sus características, sus glorias y miserias.

¿Cómo ha tratado un tema polémico como la Guerra Civil?

Por convicción, formación y profesión siempre me he ocupado y preocupado por las personas en su singularidad, tratando de ser comprensivo y compasivo con todos. No he novelado peripecias, sino descrito personas. Nunca he ejercido de juez, no es mi vocación ni mi "afición". No es mi novela una obra de tesis, es una nivola (en la acepción de Unamuno) que se basa en hechos acaecidos, a través de relatos interrelacionados y expresados literariamente. Pero, sin querer impartir "doctrina", para mí es algo inevitable, asumido a conciencia, resaltar la necesidad de dar sentido a la vida a través de una ética y unos valores dignos de tal nombre y eso se desprende de la obra. Más que con cautela, he escrito con libertad, no autocensurándome ni edulcorando lo que en la realidad fue todo menos dulce.

Un maestro entre paisajes

¿Temía que los lectores interpretaran que usted era de un bando u otro de la Guerra Civil?

Sí, me preocupaba, durante la gestación de la obra, que pudiera interpretarse como escrita desde posturas partidistas en cualquier sentido o dirección. Cualquiera que lea la novela podrá comprobar que por encima de todo resplandece la transparencia, la equidad, el afán por el equilibrio, porque ni antes ni ahora las cosas son blancas o negras, también existe el color gris. Me han llegado testimonios innumerables de lectores que así lo han percibido. Tuve unos padres serenos, pacíficos y equilibrados, lejos de cualquier bandería y eso marca para siempre, así me educaron.  Mi padre fue mi primer maestro y luego en todo lo que he tenido que estudiar, formarme a través de diversas disciplinas y, sobre todo, aprender de tal vez miles de personas, he utilizado siempre el pensamiento crítico, que conduce a la objetividad, aunque no exento de pasión hacia la consecución coherente de la verdad, el bien y la belleza, junto a la constelación de valores que se derivan de esa tríada.

¿Por qué eligió desarrollar su novela en un pueblo ficticio como Soto del Arroyo?

Más que un pueblo "ficticio" Soto del Arroyo es un pueblo verosímil, creíble. Así lo atestiguan testimonios igualmente abundantes de lectores que lo han reconocido como "su pueblo", es decir, que les recordaba en vicisitudes, personajes y anécdotas a su propio pueblo. De alguna forma, el pueblo imaginado tiene potencia como para representar a infinidad de pueblos pequeños en aquella época. Centrar el relato en un pueblo existente hubiera conducido a pensar o interpretar que se estaba ofreciendo un libro de historia. Por otro lado, con la opción elegida se ampliaba la posibilidad de situar en un mismo ámbito relatos, personas y peripecias. Creo y creía que esto se conseguía mejor universalizando el relato, otra cosa hubiera sido singularizar e incluso hasta cambiar del género narrativo al histórico, como acabo de decir.

¿Cómo influye ser psicólogo en su escritura de personajes y relaciones?

Mi formación como psicólogo y el ejercicio y experiencia de tal en diversos ámbitos y aplicaciones, me ha ayudado a diseñar y centrar los perfiles de los personajes, sin olvidar que están tomados de la realidad, aunque las descripciones sean literarias. A partir de ahí se desarrollan sus perfiles, no prefabricándolos de antemano o forzando a que conductas y estilos de vida casen bien. En una novela, los personajes tienen vida propia, cuyas vicisitudes hay que seguir para hacerlos verosímiles y universalizables.

¿Qué es un buen maestro?

En la parte final de la novela el narrador hace una descripción pormenorizada de lo que debe ser un buen maestro (lo que se espera de él), añadiendo unos matices que estimo importantes y distinguiendo lo que entiendo por un buen maestro y un maestro bueno. Ambas cosas pueden aplicarse al personaje central de "Un maestro entre paisajes", Don Manuel.

El buen maestro ha de ser un mediador, motivador y animador de los aprendizajes de sus alumnos, un mentor y compañero de vida que comparte con sus alumnos su sabiduría, sus conocimientos, sus valores, parte de su propia existencia. Debe tener una excelente preparación pedagógica y en las materias que imparte, que sabe no sólo lo que enseña, sino también cómo enseñarlo y cómo aplicarlo a la vida, un catalizador positivo para que se produzca en el alumno una buena reacción, aprendizajes y educación.

Con un panel excepcional compuesto por @atianaf, Carmen Guaita, Rafael Junquera e Isabel Izquierdo se ha presentado en el #AulaMagna de la @ucm_educacion la obra de Luis Fernando Vilchez, "Un Maestro entre paisajes". pic.twitter.com/GBxFceliSo

— EdicionesKhaf (@Ediciones_khaf) November 29, 2022

¿Qué es un maestro bueno?

Por otro lado, el maestro bueno es el que se caracteriza sobre todo por su bondad como persona, un "buena gente" como dice la expresión popular. Y resplandece, algo fundamental, por su ejemplaridad, ser ejemplo para sus alumnos, a través de sus acciones y su coherencia, de su sentido de la justicia y todas aquellas virtudes que configuran una personalidad digna de imitación.

¿Es aplicable todo esto a la maestra?

Sí, lo que aquí se dice del maestro es aplicable a la maestra, pero éste no es un libro científico o académico, ni siquiera un ensayo, que "obligue" a hablar de un género y otro constantemente. Es una novela cuyo protagonista es en este caso y singularmente un hombre, un maestro, pero podría haber sido una maestra. Quede esto para otra ocasión.

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