Instituto Socio Ambiental: Crear condiciones de vida más justas para los pueblos indígenas
El ISA (Instituto Socio-Ambiental, por sus siglas en portugués) nació en 1994 a partir de personas que formaban parte del CEDI (Centro Ecuménico de Documentación Indígena, por sus siglas en portugués), grupo que ya trabajaba desde 1980 junto con los movimientos sociales indígenas, que cobraron especial fuerza a partir de las grandes asambleas que tuvieron lugar en la década de 1970 y que constituyeron el germen de la Unión Nacional del Indio.
El trabajo del ISA se constituye a partir de las diferentes temáticas que son abordadas por esta ONG y está centrado en algunas cuencas hidrográficas, principalmente los ríos Negro, en el estado de Amazonas, el Xingú, estado de Pará, y el valle del Ribeira, en los estados de São Paulo y Paraná, donde defiende uno de los ecosistemas más amenazados dentro del territorio brasileño, como es la “mata atlántica”.
El origen de esta organización podríamos decir que es de inspiración cristiana, pues junto al ya referido CEDI, en el origen también estuvo presente el CIMI (Consejo Indigenista Misionero, por sus siglas en portugués), aunque hoy en día esa inspiración no esté presente de forma expresa en su funcionamiento.
En la región del Río Negro, el trabajo del ISA está direccionado en varios campos, como relata Renato Martelli Soares, antropólogo que trabaja desde hace tres años en la zona. Un aspecto sería la realización de trabajos de investigación interculturales junto con los pueblos indígenas locales, que permitan establecer un diálogo entre los investigadores que tienen los conocimientos científicos y los propios investigadores indígenas cuyo conocimiento es a partir de la experiencia. Todo esto para poder elaborar instrumentos que combinen ambos aspectos y que ya han dado resultado en la publicación de algunos materiales, entre los que se podría destacar el que lleva por título, en portugués, “Manejo do Mundo”.
Junto a esto, existen otras varias prioridades o campos de acción, como es el fortalecimiento de la diversidad socio-ambiental, valorando la diversidad étnica, paisajística; la ordenación y gestión territorial, pues en la región del Río Negro buena parte del territorio ya está demarcada como tierra indígena, fomentando una gestión alternativa al modelo predatorio tan presente en muchos otros lugares del país; el desafío de cuidar del patrimonio cultural que posibilite su salvaguarda, fomentando la construcción de una base de información socio-ambiental a través de mapas y otros instrumentos; la promoción de energías alternativas para las comunidades; la creación y desarrollo de la Red Río Negro, que busca la colaboración con organizaciones indígenas locales e internacionales; el fortalecimiento de las organizaciones indígenas locales, para promover que los indígenas trabajen por ellos mismos; la educación escolar desde una visión indígena y estudios de investigación inter-culturales; la elaboración y valorización de calendarios indígenas y finalmente la lucha por políticas públicas frente a un sistema político que tiene actitudes claramente contrarias a las poblaciones indígenas, atacando lo que la propia constitución ya había garantizado casi treinta años atrás.
Desde el ISA se reconoce que en la cuenca del Río Negro no existe una presión física contra los pueblos indígenas, como está teniendo lugar en otras regiones de Brasil y que ya ha sido denunciado en diferentes momentos por diferentes organizaciones indígenas, entre ellas el CIMI, con Monseñor Erwin Kräutler, su presidente, a la cabeza. Frente a esto, Renato Martelli, resalta las muchas amenazas que los indios sufren desde el punto de vista cultural y de identidad, pues a pesar de ser una gran mayoría en la ciudad de São Gabriel da Cachoeira, son tratados como si fuesen minoría. En este sentido relata situaciones comunes, por las que él mismo ya ha pasado, en las que se muestra que el trato que los indios reciben en los organismos oficiales es diferente cuando están acompañados por un blanco.
Todo lo que forma parte de la vida y de los conocimientos y prácticas del indio es desvalorizado ya desde la propia escuela. Se fomenta el estudio en función de conseguir trabajos que no responden a la realidad indígena, lo que crea un gran choque cultural, hasta el punto de estar dándose, en opinión del antropólogo, un etnocidio, que lleve a acabar con la cultura y sociedad indígena. El propio poder público pretende sacar a los indígenas de sus territorios, aldeas, comunidades… para traerlos para la ciudad, que crece descontroladamente, sin providenciar unos servicios básicos que posibiliten el bienestar de los moradores. De hecho, visitar los barrios periféricos de la ciudad de São Gabriel da Cachoeira, muestra las condiciones deshumanas en las que viven muchos de los indígenas llegados del interior del municipio. Resulta chocante constatar que en uno de los lugares donde más llueve en el mundo, personas que viven al lado del río, no tengan agua corriente en casa.
En la época de la dictadura uno de los lemas del gobierno militar era integrar a los indios en la sociedad nacional. La Constitución de 1988 reconoce los derechos de los indígenas, su organización social, pero en la práctica la situación ha cambiado poco, pues la presión de forzar a los indios a ir para las ciudades cada vez es más fuerte, para que se encajen en un sistema social, que nada tiene que ver con sus hábitos tradicionales. Tener empleo remunerado, títulos académicos, es la aspiración suprema, en cuanto se desvalorizan los conocimientos prácticos que siempre acompañaron la vida indígena.
Frente a eso, los indígenas, que se han visto forzados a entrar a formar parte de esa sociedad capitalista, sólo reciben las migajas que sobran de los grandes centros, por las que se ven obligados a pagar precios exorbitantes. Todo esto provoca altos índices de frustración entre los indígenas, lo que conduce muchas veces al suicidio. Estudios sociológicos muestran que São Gabriel da Cachoeira tiene uno de los mayores porcentajes de suicidios a nivel nacional.
Al fin y al cabo lo que interesa a la sociedad de mercado es aumentar el número de potenciales consumidores. En un mundo globalizado, el antropólogo del ISA, denuncia que Brasil persigue modelos de progreso que están ultrapasados y trae a la memoria la frase del escritor brasileño Marcio Souza, que dice que “en el Amazonas se encuentran tipos de capitalistas que en Inglaterra están extintos desde el siglo XIX”, siendo buscado un modelo de consumo y producción que en otras sociedades ya no se tienen en cuenta.
Se ha conseguido meter en la cabeza de los indígenas que es el modelo occidental el que va a hacer avanzar a la sociedad, el que va a traer novedades y garantizar una vida mejor, lo que provoca que se usen parámetros ajenos a la cultura indígena, despreciando y queriendo expulsar de la sociedad lo que ha formado parte de sus propias tradiciones (valor de la comunidad, solidaridad…). Son sociedades entre las que existen desajustes muy claros y esto provoca que los valores indígenas sean colocados como peores, como algo que no debe ser seguido, inclusive en la ciudad de São Gabriel da Cachoeira, donde el 95% de la población es indígena.
Las actividades del ISA pueden ser seguidas a través de la página web: www.sociambiental.org
El trabajo del ISA se constituye a partir de las diferentes temáticas que son abordadas por esta ONG y está centrado en algunas cuencas hidrográficas, principalmente los ríos Negro, en el estado de Amazonas, el Xingú, estado de Pará, y el valle del Ribeira, en los estados de São Paulo y Paraná, donde defiende uno de los ecosistemas más amenazados dentro del territorio brasileño, como es la “mata atlántica”.
El origen de esta organización podríamos decir que es de inspiración cristiana, pues junto al ya referido CEDI, en el origen también estuvo presente el CIMI (Consejo Indigenista Misionero, por sus siglas en portugués), aunque hoy en día esa inspiración no esté presente de forma expresa en su funcionamiento.
En la región del Río Negro, el trabajo del ISA está direccionado en varios campos, como relata Renato Martelli Soares, antropólogo que trabaja desde hace tres años en la zona. Un aspecto sería la realización de trabajos de investigación interculturales junto con los pueblos indígenas locales, que permitan establecer un diálogo entre los investigadores que tienen los conocimientos científicos y los propios investigadores indígenas cuyo conocimiento es a partir de la experiencia. Todo esto para poder elaborar instrumentos que combinen ambos aspectos y que ya han dado resultado en la publicación de algunos materiales, entre los que se podría destacar el que lleva por título, en portugués, “Manejo do Mundo”.
Junto a esto, existen otras varias prioridades o campos de acción, como es el fortalecimiento de la diversidad socio-ambiental, valorando la diversidad étnica, paisajística; la ordenación y gestión territorial, pues en la región del Río Negro buena parte del territorio ya está demarcada como tierra indígena, fomentando una gestión alternativa al modelo predatorio tan presente en muchos otros lugares del país; el desafío de cuidar del patrimonio cultural que posibilite su salvaguarda, fomentando la construcción de una base de información socio-ambiental a través de mapas y otros instrumentos; la promoción de energías alternativas para las comunidades; la creación y desarrollo de la Red Río Negro, que busca la colaboración con organizaciones indígenas locales e internacionales; el fortalecimiento de las organizaciones indígenas locales, para promover que los indígenas trabajen por ellos mismos; la educación escolar desde una visión indígena y estudios de investigación inter-culturales; la elaboración y valorización de calendarios indígenas y finalmente la lucha por políticas públicas frente a un sistema político que tiene actitudes claramente contrarias a las poblaciones indígenas, atacando lo que la propia constitución ya había garantizado casi treinta años atrás.
Desde el ISA se reconoce que en la cuenca del Río Negro no existe una presión física contra los pueblos indígenas, como está teniendo lugar en otras regiones de Brasil y que ya ha sido denunciado en diferentes momentos por diferentes organizaciones indígenas, entre ellas el CIMI, con Monseñor Erwin Kräutler, su presidente, a la cabeza. Frente a esto, Renato Martelli, resalta las muchas amenazas que los indios sufren desde el punto de vista cultural y de identidad, pues a pesar de ser una gran mayoría en la ciudad de São Gabriel da Cachoeira, son tratados como si fuesen minoría. En este sentido relata situaciones comunes, por las que él mismo ya ha pasado, en las que se muestra que el trato que los indios reciben en los organismos oficiales es diferente cuando están acompañados por un blanco.
Todo lo que forma parte de la vida y de los conocimientos y prácticas del indio es desvalorizado ya desde la propia escuela. Se fomenta el estudio en función de conseguir trabajos que no responden a la realidad indígena, lo que crea un gran choque cultural, hasta el punto de estar dándose, en opinión del antropólogo, un etnocidio, que lleve a acabar con la cultura y sociedad indígena. El propio poder público pretende sacar a los indígenas de sus territorios, aldeas, comunidades… para traerlos para la ciudad, que crece descontroladamente, sin providenciar unos servicios básicos que posibiliten el bienestar de los moradores. De hecho, visitar los barrios periféricos de la ciudad de São Gabriel da Cachoeira, muestra las condiciones deshumanas en las que viven muchos de los indígenas llegados del interior del municipio. Resulta chocante constatar que en uno de los lugares donde más llueve en el mundo, personas que viven al lado del río, no tengan agua corriente en casa.
En la época de la dictadura uno de los lemas del gobierno militar era integrar a los indios en la sociedad nacional. La Constitución de 1988 reconoce los derechos de los indígenas, su organización social, pero en la práctica la situación ha cambiado poco, pues la presión de forzar a los indios a ir para las ciudades cada vez es más fuerte, para que se encajen en un sistema social, que nada tiene que ver con sus hábitos tradicionales. Tener empleo remunerado, títulos académicos, es la aspiración suprema, en cuanto se desvalorizan los conocimientos prácticos que siempre acompañaron la vida indígena.
Frente a eso, los indígenas, que se han visto forzados a entrar a formar parte de esa sociedad capitalista, sólo reciben las migajas que sobran de los grandes centros, por las que se ven obligados a pagar precios exorbitantes. Todo esto provoca altos índices de frustración entre los indígenas, lo que conduce muchas veces al suicidio. Estudios sociológicos muestran que São Gabriel da Cachoeira tiene uno de los mayores porcentajes de suicidios a nivel nacional.
Al fin y al cabo lo que interesa a la sociedad de mercado es aumentar el número de potenciales consumidores. En un mundo globalizado, el antropólogo del ISA, denuncia que Brasil persigue modelos de progreso que están ultrapasados y trae a la memoria la frase del escritor brasileño Marcio Souza, que dice que “en el Amazonas se encuentran tipos de capitalistas que en Inglaterra están extintos desde el siglo XIX”, siendo buscado un modelo de consumo y producción que en otras sociedades ya no se tienen en cuenta.
Se ha conseguido meter en la cabeza de los indígenas que es el modelo occidental el que va a hacer avanzar a la sociedad, el que va a traer novedades y garantizar una vida mejor, lo que provoca que se usen parámetros ajenos a la cultura indígena, despreciando y queriendo expulsar de la sociedad lo que ha formado parte de sus propias tradiciones (valor de la comunidad, solidaridad…). Son sociedades entre las que existen desajustes muy claros y esto provoca que los valores indígenas sean colocados como peores, como algo que no debe ser seguido, inclusive en la ciudad de São Gabriel da Cachoeira, donde el 95% de la población es indígena.
Las actividades del ISA pueden ser seguidas a través de la página web: www.sociambiental.org