Captar las cosas de Dios

En Mateo 8,10-12, este personaje romano, merece el elogio de Jesús: “Os aseguro que en ningún israelita he encontrado tanta fe. Os digo que vendrán muchos de Oriente y Occidente a sentarse en la mesa de Abrahán, Isaac, y Jacob en el reino de Dios; en cambio a los ciudadanos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el crujir de dientes”. Y dijo al centurión: “Vete, que se realice como la fe que tienes”. Y es que este soldado romano había suplicado al maestro que curara a su criado gravemente enfermo, pero como no se sentía digno de recibir a Jesús en su casa le rogaba que dijera una palabra y su servidor quedaría curado.
En Marcos 15,39 ss. encontramos otro centurión. Este hombre pagano al contrario de los judíos que estaban al pie de la cruz, al oír el grito de Jesús al expirar dijo: “Verdaderamente este hombre era hijo de Dios”. Y Lucas en su capítulo 23, 47 recoge unas palabras dando testimonio de la inocencia de Jesús mientras que los corrregionales de Jesús, lo insultan.
Estos paganos son los de Oriente y Occidente que vienen a sentarse a la mesa de Abrahán. Es decir que sin pertenecer a la raza judía son más creyentes que los judíos y están más prontos a captar las cosas de Dios. ¿No nos estará ocurriendo algo semejante en la Iglesia? ¿No serán los que nos dicen que no son creyentes que están más cerca de Dios en su forma de actuar que los que nos confesamos católicos, apostólicos y romanos?