Maletas 2

Y sigo dando vueltas con el tema de las “maletas”, y es que algo tan simple es también un elemento característico en la vida de cada persona que se me ocurre repleto de los más diversos significados.
Pienso que desde nuestro nacimiento recibimos una maleta, claro que no en sentido físico, sino espiritual. Dios en su generosidad nos la entrega para que con ella se vaya tejiendo la vida entera de cada uno, y esta maleta contiene ya de antemano todas las posibilidades que iremos descubriendo a lo largo de la vida, “aquellas buenas obras que Dios preparó desde antiguo para que las realizásemos”. Esta maleta es cada vez más grande, más repleta, porque va conteniendo los distintos elementos que constituyen la vida, pero nunca la maleta se hace más pesada ni se desgasta, sino que con los años resulta cada vez más hermosa.
La maleta que recibimos de Dios está llena de regalos para los demás, regalos para ir repartiendo a lo largo de la vida y que son esas buenas obras que Él nos tiene preparadas desde toda la eternidad. Es necesario que sepamos ir vaciando la maleta para ofrecer a cada paso el regalo, la buena obra que debemos realizar según el plan de Dios. Los demás tienen derecho a venir y remover nuestra maleta buscando en ella lo que esperan encontrar.
Y ahí está nuestra responsabilidad saber y querer ofrecer a los demás nuestra vida entera.Texto: Hna. Carmen Solé.