La escucha

En ocasiones todos necesitamos ser escuchados por alguien, por alguien que nos comprenda y que quizás sin pronunciar demasiadas palabras capte todo aquello que llena en nuestro corazón.
De quien escucha agrademos su paciencia y su comprensión, su disponibilidad sin prisas ni exigencias, sus posibilidades para ayudarnos con su actitud escuchando y respetando nuestras palabras y nuestro silencios y especialmente agradecemos su saber conservar para él solo cuanto le estamos exponiendo. La confianza se pierde cuando sabemos que nuestras palabras han sido repetidas y tratadas fuera de su contexto.
Tener la posibilidad de compartir con otra persona además de cuanto pensamos, todo aquello que teje nuestra vida es una gracia que el Señor nos regala y que genera en lo profundo del corazón una experiencia de paz y de gozo.
La cercanía de un verdadero amigo es un regalo que Dios nos hace, nos queda la obligación de de orar por esta persona cercana que nos muestra el camino para andar en esperanza, reconociendo en cada momento la gracia y el amor de Dios. Texto: Hna. Carmen Solé.