MIGUEL HERNÁNDEZ, de viaje a la LUNA


Hace cuarenta años pisaba el hombre la Luna. Hay agencias que llevan una década realizando homenajes post-incineración situando cápsulas con cenizas en la órbita de la tierra. Anuncian ya que enviarán al Astro de la Noche restos humanos.

El 30 de octubre del próximo año celebraremos el centésimo aniversario del nacimiento de Miguel Hernández (1910-1942). Promovido por la Fundación Cultural Miguel Hernández, la agencia norteamericana "Celestis" tiene previsto depositar en la Luna, en 2011, una cápsula con el poemario inicial del poeta oriolano "Perito en lunas". Con ingenio se definía Hernández como "lunicultor". La mágica presencia del Astro Satélite le fascinaba. Y alude a él cuando, es sólo un ejemplo, por primera vez se dirige a Josefina y le pasa tímidamente un papelito con versos recién escritos. Se declara Miguel fatalmente atraído por la gracia, el donaire de tan bella modistilla. Así declara en los tercetos:

No tienes más quehacer que ser hermosa,
ni tengo más festejo que mirarte,
alrededor girando de tu esfera.

Satélite de ti, no hago otra cosa,
si no es una labor de recordarte.
-¡Date presa de amor, mi carcelera!




"PERITO EN LUNAS"

El año que se proclama la República, en noviembre, se desplaza ilusionado a Madrid Miguel Hernández con un cuaderno de jóvenes versos bajo el brazo. Se da a conocer, asiste a tertulias literarias... Pero fracasa. Se desplaza por la villa y corte con zapatos rotos, traje impresentable, una sola corbata que plancha por las noches de bocadillo en un diccionario. Vive con tal pobreza que tiene que recorrer a pie diez quilómetros para ver a un amigo porque le faltan los quince céntimos para el tranvía... Escribe el 10 de mayo de 1932 a Ramón Sijé:
"Figúrate que esta semana ya no me han lavado la ropa interior y no tengo ni calcetines que ponerme. Además, los zapatos amenazan evadirse de mis pies; lo tienen pensado hace mucho tiempo..."

Por San Isidro, después de medio año de penalidades en la capital, regresa a Orihuela, caballero de triste figura. Pero ha aprendido mucho este avispado y meticuloso muchacho. Y escribirá en el verano, con gongorino gorjeo, su primer gran libro: "Perito en lunas", que será editado en enero de 1933.


A partir de mayo, se encierra en su huerto a cincelar versos a lo Polifemo, en octavas reales de repujado culteranismo. Al pastor autodidacta le estallan las metáforas en orgía de belleza,elevando a su dignidad las ubres de sus cabras, el retrete, la mesa pobre de casa..., y las chumberas, el pozo, el gallinero de su corral, la gran procesión de palmas del Domingo de Ramos..., y hasta esa caricia íntima y prohibida -adán sin eva- que su sexualidad le demanda.

En el paisaje refinado de Góngora, retablo mágico de elegantes tallas policromadas con incrustaciones, digamos, de oro, cristal y nácar, el travieso Miguelito introduce niños cagones de barro, lavanderas, espantapájaros, borrachos, ovejas, barberos, monjas confiteras..., y algún cohete para la noche del asombro. El nuevo Miguel, por vez primera, escribe desde la libertad, con una humilde nómina de mecanógrafo en la notaría del señor Maseres, que de momento le salva de cabras y pescozones.

42 OCTAVAS/ACERTIJO, SIN TÍTULO

Con puro arte gongorino (hipérbaton, lenguaje culto, metáfora), construye 42 intensas y luminosas octavas sin título.Gerardo Diego afirmará: "No creo que haya un sólo lector -ni que lo hubiera en 1923 tampoco- capaz de dar la solución a todos los acertijos poéticos que propone..." Recientemente, sobre unos apuntes dictados por el propio Miguel, el oriolano Federico Andreu ha dado a conocer los títulos que pueden aclarar el tema y saborear su escondida belleza.

Se divertía Miguel, en recitales de esta época, elevando el cartelón que le había dibujado un amigo, y desparramando sobre la mesa un melón, una jaula con un limón dentro, una campana..., un bastón, un reloj... Con gestos histriónicos -¡menudo teatro le echa el mozo, a pesar de su rústica timidez!-, desentraña divertido cada poema/enigma a campesinos y universitarios.

No creo ofender a Miguel Hernández si os confieso la obsesiva imagen que juega por mi mente: la de Emilio Aragón con elegante traje de pajarita ¡y zapatillas deportivas! Nuestro aldeano poeta se vestía las galas líricas de los señoritos del 27, pero calzaba esparteñas que le acercaban el tacto de la vida.

Los 300 ejemplares de la edición fueron costeados por su mecenas Luis Almarcha, a quien no entusiasmaba -era de prever- el proyecto. Pero el decidido Miguel le aclaró rotundamente: "No le pido consejo sino apoyo..." Escribe lleno de tristeza a García Lorca:

"Perdone, pero se ha quedado todo: prensa, poetas, amigos, tan silencioso ante mi libro, tan alabado -no mentirosamente, como dijo- por usted la tarde aquella murciana, que he maldecido las putas horas y malas en que di a leer un verso a nadie."

Federico le contesta:
"Me acuerdo mucho de ti, porque sé que sufres con esas gentes puercas que te rodean y me apeno de ver tu fuerza vital y luminosa encerrada en el corral y dándose topetazos por las paredes."


SE SUGIEREN DOS DIRECCIONES WEB

Si alguien tiene curiosidad por conocer y estudiar alguna de las 42 octavas reales, les sugiero dos enlaces que se complementan, y podrían ayudar a desenredar algo la complicada madeja de "Perito en lunas". Pulsar aquí y aquí.







LUNA MALA, LUNA BUENA EN LA VIDA Y OBRA DE MIGUEL



LUNA MALA



Las fuerzas cósmicas no siempre le fueron benéficas. El poeta, "ruiseñor de desdichas", nos repetirá una y otra vez que...

"nació en mala luna, y bajo el designio de una estrella airada".

Explicará con tristeza que sobre él...
"cayó un mar malherido, cayó un cielo".

La confidencia que más me ha impresionado de los "Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández" es cuando explica, refiriéndose al primer hijo:

"Un momento antes de nacer el niño, abrí la puerta del corral y vi la luna en lleno, que parecía que se me echaba encima..."

Manuel Ramón murió a los diez meses de su alumbramiento.


NANAS DE LA CEBOLLA



Recuerda Miguel el poema 33, "Ubres", de "Perito en lunas", versos al ordeñe de cabra en su etapa pastoril donde hablaba de "trojes de blancura", "manantiales de lunas"... Ansiedad del lactante devorador, que engulle la luna/pecho y su rayo blanco...

"Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso."


"MOVIENDO ESTÁ LA SOMBRA SUS FUERZAS SIDERALES"


En el extenso poema "Hijo de la luz y de la sombra" identifica Miguel la Noche y su prodigio de creatividad y misterio con la mujer. Es la Noche fuerza impersonal, eterna, de la sangre, que absorbe a las parejas, las somete imperiosamente a su voluntad cósmica, y las arrastra al alumbramiento:

"La sombra pide, exige seres que se entrelacen,
besos que la constelen de relámpagos largos,
bocas embravecidas, batidas, que atenacen,
arrullos que hagan música de sus mudos letargos.

Pide que nos echemos tú y yo sobre la manta,
tú y yo sobre la luna, tú y yo sobre la vida.
Pide que tú y yo ardamos fundiendo en la garganta,
con todo el firmamento, la tierra estremecida...

El hijo está en la sombra: de la sombra ha surtido,
y a su origen infunden los astros una siembra,
un zumo lácteo, un flujo de cálido latido,
que ha de obligar sus huesos al sueño y a la hembra.

Moviendo está la sombra sus fuerzas siderales,
tendiendo está la sombra su constelada umbría,
volcando las parejas y haciéndolas nupciales.
Tú eres la noche, esposa. Yo soy el mediodía."

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