Rafael Álvarez, El Brujo, resucita hoy, en Telde, versos del Siglo de Oro


Esta noche pesentará en Telde (Gran Canaria) Rafael Álvarez El Brujo su espectáculo monologado "Una noche con El Brujo". Este genial actor, galardonado con la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, divertido y hondo, con alma de juglar, recitará su "personal antología del Siglo de Oro", entreverando literatura con anécdotas personales. Logra crear el artista de Lucena un clima distendido, coloquial e íntimo, humanísimo, creando provocadora cómplicidad con sus ingeniosas trangresiones, desmitificando y subvertiendo tópicos... Podéis acceder a su página personal pinchando aquí.

Celebra Rafael, en estas fechas, sus Bodas de Plata como juglar del asfalto y el silencio (actúa en un escenario de gran ascesis: con una silla, una mesa, una vela, y su voz y su cuerpo, logra trascender mágicamente los ecos de lo cotidiano). Así satisface la curiosidad del periodista:

-Una noche con El Brujo es como una velada con Fray Luis, Quevedo, Santa Teresa y Cervantes ¿Quién le llevó a los clásicos?

-En esta obra hago un recuerdo a la afición de mi padre por las letras del cante flamenco. Él las recitaba y tenía una gran pasión por todo. De ahí comencé a conocer la poesía, a aplicar una letra a una situación determinada.

-Ese tono popular que resuena en Góngora, en Lorca, en Alberti...

-Y en Machado. Creo que la base imprescindible antes de poder interpretar un texto es su comprensión gramatical y emocional. He descubierto en esos clásicos toda la influencia de la poesía popular. En San Juan de la Cruz, por ejemplo. Sus formas, decires y metáforas delatan ese origen popular.

-¿Eso se refleja de alguna forma en la complicidad del publico?

-Esas formas populares tienen un calado en la sensibilidad del público, aunque éste no conozca las letras. Eso es algo misterioso y maravilloso.


Ya que, probablemente, no podemos acceder al recinto canario, ¿por qué no sostener en la manos, por nuestra cuenta, un poemario clásico, y disfrutar relajadamente alguno de sus versos? Como Susana March, que endulza su sensibilidad con la miel, con el mosto que destilan los ardientes labios del poeta de Fontiveros:
SAN JUAN DE LA CRUZ

Tu voz es como el viento cuando gime
entre los bosques de la primavera,
el dulce chorrear de los arroyos,
el corazón de un pájaro cautivo.

Tu voz es miel y, sin embargo, duele.
En la sangre me araña su dulzura.
Como un ciprés, o un álamo, te yergues
enlutado y azul a un mismo tiempo.

¡Llamarte hermano y embriagarme toda!
¡Decirte amigo y deshacerme en llanto!
Coger al vuelo tu palabra mística
y atarla como un chal a mi garganta.

Quererte... Es más. Soñarte como a un hijo.
Sentir todo mi pecho traspasado
por tu voz de metal y cristalina.
Tu voz de Dios, de arrullo y equilibrio.

A veces, por las tardes, cuando el día
guarda en el arca su moneda de oro,
–cada vez más porque envejezco aprisa–,
leo tus versos, pienso que exististe...

Y un celestial consuelo, una ternura
hacia mí misma invade mi silencio.
Todo está bien. El árbol, la campana.
Allá, en la Muerte, tú. Yo aquí, en la orilla.


A lo mejor no tienes ese poemario a tu alcance. Y te apetece meditar estrofas de la Noche oscura, con música gregoriana de fondo, pulsando aquí...
Volver arriba