Nuestros amigos LOS ANIMALES, en vacaciones

Estamos en la ciudad cansados de perros, gatos, canarios... (¡Qué espectáculo una concentración masiva de animales domésticos en un estadio de fútbol o una plaza mayor!) En vacaciones tenemos la oportunidad de salir al campo y admirar, por ejemplo, pájaros en libertad. Y gallinas (quedan pocas en los corrales), conejos, vaquitas, ovejas, estrellas de mar... Los poetas abren los ojos y el corazón a todo lo vivo, y lo cantan con emocionados versos.
CAMADA DE CACHORRITOS
Gabriela Mistral, ardiendo siempre de ternura, describe con curiosidad y asombro la pequeña maravilla de una camada. Se identifica con la madre perra ("vieron el vientre de la madre / la puerta suya que es la mía"). Como los inquietos cachorros ("más vivos que las ardillas"), quiere correr, jugar, saltar de alegría..., "hija de Dios, sierva oscura y divina".
OCHO PERRITOS
Los perrillos abrieron sus ojos
del treceavo al quinceavo día.
De golpe vieron el mundo,
con ansia, susto y alegría.
Vieron el vientre de la madre,
la puerta suya que es la mía,
el diluvio de la luz,
las azaleas floridas.
Vieron más: se vieron todos,
el rojo, el negro, el ceniza,
gateando y aupándose,
más vivos que las ardillas;
vieron los ojos de la madre
y mi grito rasgado, y mi risa.
Y yo querría nacer con ellos.
¿Por qué otra vez no sería?
Saltar de unos bananales
una mañana de maravilla,
en can, en coyota, en venada;
mirar con grandes pupilas,
correr, parar, correr, tumbarme
y gemir y saltar de alegría,
acribillada de sol y ladridos
hija de Dios, sierva oscura y divina.

HIMNO A LA ALEGRÍA
Por el asfalto y por el bosque, por el parque y por el río, se ven y escuchan mil pájaros saltones (¿o será siempre el mismo?). Cantan porque sí, porque ha salido el sol, porque anoche llovió, porque todo crece... Andrés Trapiello se une a los violines en este cósmico, fraterno, mágico Himno a la Alegría:
ALEGRíA
¿Dónde sientes el canto de ese pájaro
tan melodioso, persuasivo y puro?
Parece que saliera de la fronda
vestido de hojas verdes,
envuelto con la brisa. ¿Dónde suena,
que te suena tan cerca? Está invitándote
a un sueño así, si acaso de él no nace.
Ya nada le interrumpe. Entre los coches
puedes oírlo, en el café, en tu casa
abiertos los balcones a la calle,
unas veces en forma de vencejos,
otras de ruiseñor o de jilguero,
en verano, en invierno, en compañía
o solo, se levanta sabes dónde.
De ti, como de idea virgen, nace
adivinando allí donde los otros
tratan de deducir. No es más que eso,
la alegría bastándose a sí misma.

DICHOSOS EN SU ESTAR

Octavio Paz enfrenta a los humanos con el mundo animal. Ellos, las bestias, están ahí, felices en su estar. Nosotros, los hombres, estamos aquí, instalados en la rabia, el odio, la muerte... Allí las nubes, viajando en silencio por sendas de aire. Allí -color de sol- los caballos, ensayando nuevos pasos de baile...:
PAISAJE
Los insectos atareados,
los caballos color de sol,
los burros color de nube,
las nubes, rocas enormes que no pesan,
los montes como cielos desplomados,
la manada de árboles bebiendo en el arroyo,
todos están ahí, dichosos en su estar,
frente a nosotros que no estamos,
comidos por la rabia, por el odio,
por el amor comidos, por la muerte.
