35 aniversario de la trágica muerte de PABLO NERUDA



Comienzan hoy a caer las hojas del otoño. Entre sus crujidos de despedida, resuena una voz última, la de Pablo Neruda, que un 23 de setiembre de 1973 (hace 35 años) perdimos para siempre, en Santiago, de infarto y malas noticias.Primero había caído Allende doce días antes, en la Casa de la Moneda, y ahora le tocaba a él, informado por amigos de tantas muertes violentas (dicen que se le oyó exclamar con espanto: "¡Los fusilan! ¡Los están fusilando!...").


ODAS ELEMENTALES


Al cumplir los 50, celebra Neruda sus bodas de oro con la tierra, editando un revolucionario libro de extraños poemas, no se sabe bien si de arte menor o en verso libre, donde la escritura desciende como en cascada, en onda vertical delgada y frágil. A este primer poemario, "Odas elementales" (1954), le sucedieron, en pocas fechas, otros dos títulos: "Nuevas odas elementales" (1956) y "Tercer libro de las odas" (1957). Una mariposilla de luz me está haciendo señales para dar a conocer unos interesantes versos: "Oda a mirar pájaros". Me perdonaréis que no reproduzca el poema completo por razones de espacio. (Pero podéis conseguirlo, pulsando aquí.) Como sentimos a nuestro lado, a nuestro oído, al poeta ausente, vamos a plantar una vez más en nuestro corazón la semilla viva de sus versos.

Escribió Ramón Gómez de la Serna un ingenioso artículo sobre Neruda del que os acerco algunos párrafos:

"Pablo Neruda es un poeta con algo de mago que trasmuta las piedras."

"Cuando aún muchos poetas miraban al cielo para obtener la revelación, Neruda encuentra la inspiración subceleste y subterránea."

"En sus primeros libros no acaba de estar él sino sus atisbos, y el hallazgo va a tardar porque Neruda es ante todo el indolente, el apático, el que se queda sentado un año ante una cosa."


"Sentado un año frente a una cosa..." (alcachofa, castaña, cebolla, flor, libro, pan, reloj...). Me viene a la mente la leyenda monástica de monje Vitila, que dudaba de que la contemplación de Dios pudiese colmar la eternidad, y quedó embelesado más de cien años con el canto de un pájaro...

Abre bien los ojos, y todos los sentidos, el poeta chileno frente a la realidad de un objeto, un oficio, una experiencia del mundo natural o del ámbito espiritual. Y se queda absorto ante tanta maravilla, ante tanta existencia... Como cuando escucha y siente y huele, y palpa y contempla la voz y la luz de los pájaros...

ODA A MIRAR PÁJAROS

... Arriba
un canto loco,
una cascada,
es un pájaro.
Cómo
de su garganta
más pequeña que un dedo
pueden caer las aguas
de su canto?...


Dónde
están los pájaros?
Fue tal vez
ese
susurro en el follaje
o esa huidiza bola
de pardo terciopelo
o ese desplazamiento
de perfume? Esa hoja
que desprendió el canelo
fue un pájaro? Ese polvo
de magnolia irritada
o esa fruta
que cayó resonando,
eso fue un vuelo?...



Yo que sólo quería
acariciarlos,
verlos resplandeciendo,
no quiero
en la vitrina
ver los relámpagos embalsamados,
quiero verlos vivientes,
quiero tocar sus guantes
de legítimo cuero,
que nunca olvidan en las ramas,
y conversar con ellos
en los hombros
aunque me dejen
como a ciertas estatuas
inmerecidamente blanqueado...


Vagabundos,

os amo
libres,
lejos de la escopeta
y de la jaula,
corolas
fugitivas,
así
os amo,
inasibles,
solidaria y sonora
sociedad de la altura,
hojas
en libertad,
campeones
del aire,
pétalos
del humo,
libres,
alegres
voladores y cantores,
aéreos y terrestres,
navegantes del viento,
felices
constructores
de suavísimos nidos,
incesantes
mensajeros del polen,
casamenteros
de la flor, tíos


de la semilla,
os amo,
ingratos:
vuelvo
feliz de haber
vivido con vosotros
un minuto
en el viento.



Deja por fin Neruda de vivir un minuto, o un siglo, en el viento de la trascendencia, y desciende a la rutina del sudor cotidiano. Como escribe Gómez de la Serna:

"Tiene para la tierra ese beso que el aviador la da arrodillado y tumbado sobre ella cuando vuelve del más arriesgado vuelo."
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