"¡Ojalá también de nosotros por la suya!" ¡Feliz paso de Dios por nuestras vidas¡!

(Alejandro Fernández Barrajón).- Querido amigo y hermano: La vida, como un arroyo inquieto, avanza y no se detiene. Estamos de camino y de paso. Y eso precisamente significa Pascua: ¡paso! En estos últimos tiempos, como sabes, me ha tocado atravesar un sendero angosto, en cuyo ribazo crecían el dolor, la enfermedad, el sufrimiento mío y de los míos, la cercanía de la hermana muerte...

Tal vez, todo eso me ha hecho vivir este Viernes Santo, en que te escribo, de una forma distinta, con más hondura y agradecimiento, contemplando y meditando la muerte de Cristo. Ha sido un privilegio y un don valioso haber atravesado el Huerto de los Olivos que conduce hasta el Gólgota.

Ahora que todo vuelve a resurgir con la primavera, yo también me siento renovado y resucitado, y siento como Lázaro aquella voz de Jesús: ¡Sal fuera!

Sé, también, que has estado muy cerca de mí en mi enfermedad -como has podido-, porque he sentido con una fuerza insospechada la solidaridad espiritual de muchos, entre los que estabas tú, sin duda. Por todo eso y mucho más, quiero en este tiempo de gracia, que es la Pascua, hacerte llegar mi saludo y mi felicitación pascual, unido a mi agradecimiento profundo por haber estado ahí, cerca, cuando lo necesitaba.

Que disfrutes de una feliz Pascua florida, de resurrección, y al igual que la naturaleza te sientas convocado -y acudas- a este concierto de luz y belleza que es la naturaleza en estos días, para entonar conmigo un himno solemne de alabanza y de gloria al Dios-lleno-de-amor- en quien vivimos, nos movemos y existimos.

Feliz Pascua de Resurrección. Feliz paso de Dios por nuestras vidas y ¡ojalá también de nosotros por la suya! Sigo estando aquí, dispuesto y disponible para cuando me necesites. Un abrazo.

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