Tres aproximaciones a lo que significa "Galilea" Marco Salas: "La experiencia pascual es una experiencia personal de camino y encuentro"

Bienaventuranzas
Bienaventuranzas Cerezo

"Las mujeres entendieron que al Resucitado no se le puede ver sin hacer su propio camino. Éste es el significado de 'ir a Galilea'"

"Los discípulos ahora encontrarán al resucitado en estos mismos rostros, vidas, heridas, memorias, historias, concretas"

"Por eso volvemos… Para que en la responsabilidad y en la fatiga diaria, en las estructuras, así como en lo personal, se rompa la esclavitud"

Marcos cierra su libro sobre la “buena noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios” (Mc 1, 1) con esta expresión interesante e impactante: “Él irá delante de ustedes a Galilea y allí lo verán, tal como les dijo” (Mc 16, 7). 

Al narrar que un grupo de mujeres se encuentra con un joven (νεανίσκον) y que este joven les da la misión de contar donde los discípulos verán al resucitado, Marcos está configurando lo que la experiencia pascual significa para la comunidad. Dos cosas resultan interesantes en este encuentro: primero, el joven anuncia que al resucitado lo verán en Galilea y segundo, las mujeres no cuentan nada a los discípulos. Me parece que estos dos detalles entretejidos son la clave para comprender la experiencia pascual según Marcos.

Hasta aquí surgen dos preguntas: ¿Por qué Marcos describe que las mujeres no contaron nada? ¿Qué significa ir a Galilea? Para responder a estas preguntas lo primero es decir que ellas (las mujeres) entendieron que al Resucitado no se le puede ver sin hacer su propio camino. Éste es el significado de “ir a Galilea”. Qué detalle tan precioso que pone Marcos en su narración. Resulta que la experiencia pascual es una experiencia personal de camino y encuentro. Experiencia a la que son invitados todos. Experiencia que cada uno vive de manera particular y la comparte en el seno de la comunidad. Este detalle incluso nos permite pensar que Galilea, y aquí empiezo a responder la segunda pregunta, es el lugar donde se vive un camino propio, particular, personal de encuentro con el Resucitado.

"Naturaleza muerta con Biblia", Van Gogh
"Naturaleza muerta con Biblia", Van Gogh

Otro significado que podemos darle a Galilea tiene que ver con la actuación histórica de Jesús. En este sentido afirma José Antonio Pagola:

Galilea ha sido el escenario principal de su actuación. Allí le han visto sus discípulos curar, perdonar, liberar, acoger, despertar en todos, una esperanza nueva. Ahora sus seguidores hemos de hacer lo mismo. No estamos solos. El resucitado va delante de nosotros. Lo iremos viendo si caminamos tras sus pasos. Lo más decisivo para experimentar al «resucitado» no es el estudio de la teología ni la celebración litúrgica sino el seguimiento fiel a Jesús.

Dicho esto, podemos concluir que Galilea es el lugar donde los discípulos tras las huellas de Jesús siguen haciendo vigente su anuncio, su actuar, su propuesta, su proyecto. De allí que podemos también afirmar que Pascua tiene que ver con “recordar sus palabras y actualizar sus gestos”. Los discípulos vuelven a Galilea para continuar la obra de Jesús y continuándola se encontrarán con él. Ya que del mismo modo Jesús descubrió al Dios al que llamó padre en el rostro de los más débiles. Los discípulos ahora encontrarán al resucitado en estos mismos rostros, vidas, heridas, memorias, historias, concretas.

Una tercera aproximación tendría que ver con el volver a “leer”. A propósito de esto el jesuita Fritzleo Lentzen-Deis afirma:

Mujeres en la Resurrección
Mujeres en la Resurrección

La negación de Pedro, el fracaso de todos los discípulos, se les perdona. El resucitado va a construir con ellos el Reino de Dios «desde Galilea». Esto vale con mayor razón para los lectores. Deben entender lo que se comunica en este libro a la luz de la cruz y de la resurrección. A la luz del resucitado hay que leer este libro y hacerlo realidad.

Concluimos, entonces, pensando en que ese “ir a Galilea” implica la relectura de toda la vida de Jesús en función de su cruz y su resurrección. Dicha relectura no solo es para conocer algunas cosas de Jesús sino y, sobre todo, para hacer realidad la vida de Jesús o, dicho de otro modo, creer que la vida de Jesús es posible en todo tiempo. Por eso, me gusta esto que Kasper dice sobre Jesús: “El servicio, el amor hasta al enemigo, o sea, el ser para otros, es lo que constituye la nueva existencia que Jesús abrió e hizo posible”. Ir es releer y hacer, con la fuerza del Resucitado, realidad su servicio, su amor, su ser para otros.

Ahora dispongámonos para hacer algunas relecturas sobre Galilea pensando en “volver” como movimiento y acción. Sabiendo que significa Galilea desde tres perspectivas demos un paso describiendo cómo podemos “volver a Galilea” nosotros en el presente histórico que cada uno esté viviendo.

Volver a nuestra Galilea

La vida cotidiana que vamos entretejiendo con nuestros aciertos e inexactitudes es la Galilea donde somos invitados a seguir a Jesús (Mc 1, 16-20) y es a ella donde somos invitados a encontrarnos con él.

Un plan para resucitar
Un plan para resucitar

A propósito de esto, traigo a la memoria las palabras el papa Francisco: “Es hermoso saber que camina delante de nosotros, que visitó nuestra vida y nuestra muerte para precedernos en Galilea; es decir, el lugar que para Él y para sus discípulos evocaba la vida cotidiana, la familia, el trabajo. Jesús desea que llevemos la esperanza allí, a la vida de cada día”

En esta Galilea nos pasa como a los discípulos según el Evangelio de Marcos: no entendemos su misión (Mc 4, 13.4; 6, 2-3.37.52; 7, 17-18), queremos que sea un mesías a nuestra manera (Mc 8, 30-32), soñamos con ser los primeros (Mc 9, 34) y nos parece que debe darnos los puestos de poder (Mc 10, 37). Por eso, en este tiempo “se anima a cada uno de nosotros a hacer la transición de encontrarse con el Señor en la contemplación, a reconocerlo presente en nuestra propia «Galilea» hecha de compromiso, pasión, fidelidad, pero a veces también de hábitos, esfuerzos y fracasos".

Se nos invita a volver con otra mirada y otro sentir. No olvidemos que los discípulos que vuelven a esa vida cotidiana de donde Jesús les llamó vuelven siendo otros. Al vivir cerca de Jesús, al ver sus muestras de misericordia, al ver su servicio de amor a los olvidados de la religión, cargan consigo, cada uno, un cúmulo de experiencias que les han traspasado y transformado. Tal vez negaron al maestro, olvidaron lo fundamental y tal vez querían otra ley. Ahora estas mujeres y hombres con su porción de noche, debilidad y fragilidad son invitados a reconocerlo donde han vivido con él el proyecto del Reino. En este sentido “se vuelve densa de significado la alusión a Galilea, donde los discípulos están invitados a acudir para encontrar al Señor resucitado y volver a comenzar a seguir sus huellas más fielmente: en efecto, desde Galilea comienza el seguimiento de Jesús (cf. 1,16-20)".

"Al vivir cerca de Jesús, al ver sus muestras de misericordia, al ver su servicio de amor a los olvidados de la religión, cargan consigo, cada uno, un cúmulo de experiencias que les han traspasado"

Se nos envía a Galilea para que también nosotros, a ejemplo del Maestro, hagamos presente el Reino de Dios que es, sobre todo, un nuevo modelo de relaciones con los otros, con las otras y con Dios. Relaciones de fraternidad y sororidad que sean capaces de liberarnos de nuestro egoísmo y liberar a los otros de sus propias resistencias impuestas.

Por eso volvemos… Para que en la responsabilidad y en la fatiga diaria, en las estructuras, así como en lo personal, se rompa la esclavitud y siempre comenzando de nuevo se siga y se vea al Resucitado crucificado, entonces es evangelio de Jesucristo Hijo de Dios, principio de perdón, promoción, rescate y crecimiento: "Todo está hecho, así que todo lo podemos hacer”.

Volver a creer

La sensación de fracaso es palpable en los relatos de Pascua que nos regalan los evangelios. En Marcos es tan grande la desolación que las mujeres no tienen fuerzas, esperanzas ni ganas de ir a anunciar que Jesús está vivo. El dolor de la muerte y la peregrinación interna que debe vivir a cada uno por la pérdida de su amigo es compleja, difícil y tan humana que los encierra entre el temor y la añoranza.

Francisco, en Santa Marta
Francisco, en Santa Marta

Sin embargo, la invitación tiene un toque muy especial: “Él se les adelantará”. Jesús va delante de los discípulos y discípulas. Esto me hace pensar que también va delante de nosotros, los discípulos y discípulas de este tiempo. Que vaya adelante significa que no depende si vamos o no, de si llegamos o no. Jesús no se va a hacer presente en Galilea cuando los discípulos lleguen, al contrario, ya está allá.

Depende de nosotros pasar de la tumba vacía y oscura, el lugar de muerte al lugar donde Jesús nació y vivió, Galilea, el lugar de la vida. El lugar donde todo comenzó con aquel anuncio: “El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está llegando: conviértanse y crean en la Buena Noticia” (1, 15). Pascua tiene que ver con esto. Volvemos a Galilea y escuchamos el eco de la voz de Jesús que nos dice conviértanse y crean. ¿Estamos dispuestos a convertirnos en Buena Noticia? ¿Estamos dispuestos a convertirnos en creyentes de la Buena Noticia? ¿Estamos dispuestos a convertirnos en seguidores de la Buena Noticia? Allí, justo allí, empieza pascua.  Por eso, esta invitación de “volver” es la invitación acoger la llamada de Jesús.

Por último, no olvidemos que “creer en el evangelio para Marcos significa seguir (cf. 1, 16-20) a aquel de quien sabemos de dónde y hasta dónde nos "precede".

Volver a cantar

El Papa Francisco en la vigilia de pascua llamó la atención sobre otro detalle importantísimo de Galilea. En aquella ocasión dijo:

Iglesia en este tiempo
Iglesia en este tiempo

Galilea es el sitio más alejado de Jerusalén, sitio donde conviven otras creencias, la «Galilea de los gentiles» (Mt 4,15). ¿Qué nos dice esto? Que el anuncio de la esperanza no se tiene que confinar en nuestros recintos sagrados, sino que hay que llevarlo a todos. Porque todos necesitan ser reconfortados. Qué hermoso es ser cristianos que consuelan, que llevan las cargas de los demás, que animan, que son mensajeros de vida en tiempos de muerte. Llevemos el canto de la vida a cada Galilea, a cada región de esa humanidad a la que pertenecemos.

Aparece aquí un movimiento evangelizador que nace de la experiencia pascual. Vamos a Galilea, que es el lugar más lejano del templo. El lugar donde habitan los “no-deseados” por la religión de la época de Jesús. Tan solo pensemos, ¿cuáles son los lugares más alejados de nuestros templos? ¿Dónde habitan los seres humanos más despreciados por nuestra fe? Cuando tengas una respuesta piensa: “Hacia allá”, esa es la Galilea de nuestros tiempos. Ahora, ¿vamos allá para dar sermones? ¿vamos para allá para culpar? ¿vamos allá para condenar? Al contrario, vamos a llevar el canto de la vida para reconfortar, consolar, cargar y animar. Por cierto, aparece aquí las notas más significativas que el Papa ha querido proponer a la Iglesia: salida, pobre y hospital de campaña. En salida para llevar el canto de la vida, tan pobre que solo tiene a Jesús y con una profunda pedagogía de misericordia con los “galileos” de nuestro tiempo.

San Marcos Evangelista
San Marcos Evangelista

Por eso, quisiera concluir este punto retomando, primero, sus palabras sobre la Iglesia que sueña. En su entrevista a Antonio Spadaro en el año 2013 dijo:

Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita con mayor urgencia hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles, cercanía, proximidad. Veo a la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla. ¡Qué inútil es preguntarle a un herido si tiene altos el colesterol o el azúcar! Hay que curarle las heridas. Ya hablaremos luego del resto. Curar heridas, curar heridas... Y hay que comenzar por lo más elemental. La Iglesia a veces se ha dejado envolver en pequeñas cosas, en pequeños preceptos. Cuando lo más importante es el anuncio primero: “¡Jesucristo te ha salvado!”. Y los ministros de la Iglesia deben ser, ante todo, ministros de misericordia.

En dicha entrevista también cuenta una “certeza dogmática” que tiene y que nos haría mucho bien integrarla a nuestra propia experiencia de comunidad y evangelización. Esta certeza aparecerá años más tarde reflejada en el numeral 44 de la Gaudete Et Exsultate. Dijo el Papa:

Por mi parte, tengo una certeza dogmática: Dios está en la vida de toda persona. Dios está en la vida de cada uno. Y aun cuando la vida de una persona haya sido un desastre, aunque los vicios, la droga o cualquier otra cosa la tengan destruida, Dios está en su vida. Se puede y se debe buscar a Dios en toda vida humana. Aunque la vida de una persona sea terreno lleno de espinas y hierbajos, alberga siempre un espacio en que puede crecer la buena semilla. Es necesario fiarse de Dios.

Las iglesias, hospitales de campaña en tiempo de pandemia
Las iglesias, hospitales de campaña en tiempo de pandemia

Creo que estas palabras pueden ayudarnos a profundizar en la invitación de volver a Galilea para llevar el canto de la vida. ¿Aceptamos el reto de ser una Iglesia en salida que va la Galilea de los rechazados? ¿Aceptamos el reto de ser una Iglesia que encuentra a Jesús en los lugares, personas e historias donde cree que no está?

Volver a Jesús

Para concluir esta reflexión y en conexión con el punto anterior hablemos de “volver a Galilea” como tarea de la Iglesia. En relación con esto me parecen elocuentes las palabras del Cardenal Baltazar Porras

Volver a Galilea es la tarea de la Iglesia toda. Hacer memoria de los que nos precedieron, muy en particular de Jesús de Nazaret, su vida, obras y palabras, y de nosotros mismos, en ese ir y venir que ha permitido ser luz y sal a lo largo de dos milenios. Con luces y sombras, pero con la certeza de que volver a Galilea es el llamado a recobrar el vigor de la vocación primera a la que fuimos llamados sin mérito alguno, y necesita ser repotenciada, en el hoy de nuestra sociedad herida y enfrentada a desafíos mayúsculos, para seguir siendo esperanza de salvación y de trascendencia. La Iglesia también tiene que resucitar.

"¿Aceptamos el reto de ser una Iglesia que encuentra a Jesús en los lugares, personas e historias donde cree que no está?"

Me quiero centrar, pues, en que la iglesia también tiene que resucitar. Esta tarea y misión puede encontrar algunas luces desde la experiencia misma de los discípulos. Lo primero que resuena en los corazones de los discípulos con esta invitación de “volver” es alejarse de Jerusalén y del templo. Alejarse para comenzar una misión distinta y universal. El Reino de Dios (el proyecto de Jesús) no se circunscribe ya a unos limites establecidos, sino que va más allá como anuncio de esperanza, reconciliación y alegría. La Iglesia también resucita si sale de sí misma y sus lugares cómodos y comunes para llevar la buena nueva.

Esto implica que, aunque el campo de misión sea diferente, el itinerario personal de ellos ha de ser como ha sido el de Jesús. Hay un camino que recorrer, y él los espera para acompañarlos: es la promesa de su presencia en la misión futura. La experiencia de que Jesús está vivo, que las mujeres han tenido en el sepulcro, ellos la tendrán en Galilea.

Lo segundo es el proceso de conversión que cierra una etapa y abre otra. Durante todo su camino discipular, algunos han creído que Jesús era un Mesías poderoso y político que venía a acabar con el dominio de Roma. Sin embargo, se van llevando poco a poco muchas sorpresas al ver cómo el Maestro se resiste a complacer esas ideas de dominio y poder. La Iglesia también resucita si se aleja de la tentación de poder, dominio e imposición que la han caracterizado durante su historia.

En los templos
En los templos

De hecho, el joven no encarga a las mujeres que cuenten lo que han visto en el sepulcro. Los discípulos tienen que llegar personalmente a la misma experiencia, y ésa no la tendrán en Jerusalén, sino en Galilea, es decir, solamente si renuncian a sus ideales de un mesías de poder y de gloria para Israel, si aceptan por fin el secreto del Reino, el amor de Dios que abraza por igual a todos los hombres y pueblos, amor que ellos han de traducir en servicio y entrega (10,45).

Por último, el movimiento hacia Galilea significa dar la espalda a lo que los discípulos conocían y habían adoptado como su estilo de vida. Su fe se conectaba directamente con el Dios del templo. Aceptaban como voluntad de Dios la enfermedad del otro. Rehuían mezclarse con los impuros y pecadores porque en ellos el don de Dios jamás había estado presente. La Iglesia también resucita si da la espalda a las ideas, conceptos, certezas que la han hecho juez de tantos, la han alejado de lo esencial y, sobre todo, la han hecho marginar el evangelio de Jesús y ponerse a ella misma en el centro.

Galilea es para aquella patria chica del evangelio, el escenario principal de la actuación terrena de Jesús. Ver al Resucitado en la tierra de su actuación terrena significa también poder comprender a Jesús plenamente. Sólo se le entenderá plenamente en su Identidad como terreno, crucificado y resucitado. Para los discípulos esta comprensión no era todavía posible cuando andaban con Jesús. Debe abrírseles ahora esta realidad. Pero el movimiento hacia Galilea significa también dar la espalda a Jerusalén.

"La Iglesia también resucita si da la espalda a las ideas, conceptos, certezas que la han hecho juez de tantos"

El movimiento al que nos invita este “volver” trae consigo sus notas de esperanza e incertidumbre, nostalgia e incomprensión, certezas y perdida. No tengamos miedo de volver para ser testigos de su proyecto, de su vida, de su manera de proceder. Porque “No son tus discípulos los que exigen, cargados de argumentos y sentencias, sino los que aprendieron de ti a servir. No es más testigo del evangelio quien más lo cita, sino quien con su vida lo hace real”. (José María R. Olaizola, sj).

Un camino personal
Un camino personal

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