(Ángel Moreno, de Buenafuente).- Por las lecturas que hoy se nos proponen para meditar, se puede comprender cómo los textos del Antiguo Testamento se iluminan desde el Nuevo, y la promesa que Dios hace a Moisés de suscitar un profeta para que hable al pueblo se realiza plenamente en la persona de Jesús.
Si el profeta que se le anuncia a Moisés hablará de lo que Dios le revele, Jesús no dirá nada por su propia cuenta, sino que nos comunicará lo que ha escuchado a su Padre.
Si hay que escuchar y obedecer la enseñanza de los verdaderos profetas, según el texto del Deuteronomio, ¡cuánto más habrá que acoger y llevar a la práctica la predicación de Jesús, Maestro que habla con autoridad, según reconocen sus contemporáneos!
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