(Jesus Mauleón).- Cuando, casualmente, alguien me aclaró que aquellas cinco pequeñas hondonadas en un paraje próximo a Pamplona eran cinco fosas comunes de fusilados durante la guerra, un escalofrío me sacudió de arriba abajo. Hace más de tres décadas, en los años 1978 y 1979, un amplio número de curas navarros, con la estrecha colaboración de los familiares de las víctimas, emprendió un movimiento de "rehabilitación de los fusilados en la guerra 1936-1939".
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