(Jesús Espeja).- En la memoria histórica de muchos el viernes santo, cuando se conmemora la muerte de Jesús, evoca tristeza, sentido de culpa, la imagen de una divinidad que cómo un vampiro sólo queda satisfecha con la sangre del Inocente. Puede ser un sentimiento religioso pero ¿es realmente un sentimiento que responde al evangelio de Dios revelado en Jesucristo?
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