(Faustino Vilabrille).- Hace unos días, el Rey de España decía públicamente que "el paro juvenil me quita el sueño". Ojalá que se lo quitara a él y a muchos más con responsabilidades públicas, pues los jóvenes actuales, muchos bien preparados, son realmente unos desgraciados, pues no saben que hacer de sus vidas, optando por alejarse de sus familias en busca de otro horizonte fuera de su país, o depender de sus padres como si aun siguieran siendo niños. Es una tragedia, pues se ven sin horizonte, sin futuro, sin saber qué hacer de si mismos, sin una mínima seguridad para constituir una familia, etc.
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