Hemos sido hechos a imagen y semejanza del Dios Uno y Trino. Lo uno y lo múltiple son constitutivos de nuestra naturaleza creada. Somos uno y muchos... como Dios.
La imagen del poliedro usada por el papa Francisco es de una estética excepcional para ilustrarlo: la unidad en la diversidad. De este modo la unidad no uniformiza y se construye con una diversidad que no es la guerra con el otro, sino su complemento dialogal.
Distinción en comunión sin confusión. Dios no ha “repetido” ni un ser humano al crearnos, sin embargo, nos ha hecho para la unidad, la complementación de dones y talentos, todos hacemos falta en su Plan.
La soledad se ha convertido en la patología del siglo XXI. Daña nuestra salud, nuestro futuro, nuestra felicidad y amenaza la democracia. Nunca hasta ahora ha sido tan generalizada.
El Pueblo humilde y trabajador es imagen de la Trinidad: personas y unidad. Diferencias e identidad en comunión, con mucho que compartir. Hay que hacerse pueblo, convertirse de la vanidad de los elitismos de este mundo. Jesús conectaba con el pueblo, por eso lo seguían. Captaba su esencia porque los amaba con misericordia
El Pueblo de Dios, misteriosamente encarnado en los pueblos del mundo, es ese sacramento, ese puente elegido por Dios, que rescata a todos, empezando por “los no-pueblo”, los nadies, los indeseables, los solos, los descartados que sobran de cualquiera de las configuraciones sociales de este mundo. Ser pueblo es la victoria sobre la soledad de la exclusión.
El Espíritu Santo recompone la semejanza a la Trinidad: uno y muchos. Nos hace pueblo y poliedro, unidad en la diferencia...nos incorpora a un Pueblo, una Historia y un Destino. Pentecostés es hacerse Pueblo de Dios
El cristianismo es cercanía de la Encarnación de Jesús..., que hace de nosotros una familia, no una aséptica sociedad artificial reducida a mercado, donde uno está sólo y es únicamente un código de barras de consumidor y competidor sin vínculos humanos.
el Pueblo de Dios de la calle, ha terminado priorizando las procesiones, los sacramentales, las bendiciones, el agua bendita, el ramo de olivo, el Jesús del Madero y las Macarenas que conmueven más que en muchos templos. Nos sumergen en una pertenencia comunitaria al Misterio misericordioso de Dios
llega el Papa Francisco y nos dice que ¡hay que dejarse enseñar por ese Pueblo! y ha encaminado este aprendizaje en la SINODALIDAD, que escandaliza a la estructura clericalista y autorreferencial, los grandes males eclesiales.
El pueblo es la materialidad de lo cotidiano, imprescindible vehículo sacramental asumido por Cristo para construir el Reino y su Justicia. No percibirlo es hacer del cristianismo un proyecto artificial, una nueva idolatría de la razón ilustrada...Sin Nazareth no hay salvación.
Pentecostés nos recuerda que la salvación no es evasión espiritual sino sacramento, el Espíritu del Dios que nos hace carne de un Pueblo que camina en la Historia curando heridas, hacia los cielos y tierras nuevas.
Si Jesús habla con tanta autoridad del Reino y su Justicia, también está en juego un tipo de poder y política.
El poder religioso será el instigador directo de su muerte… Su clericalismo, es un reino de este mundo…en nombre de Dios. Pero el reino de los clérigos no es el Reino de Dios, es su corrupción prematura.
Occidente ha sido original y próspero por ir definiendo (a los tumbos) esta relación entre el poder de lo sagrado y lo secular. Una relación aún en conflicto entre quienes quieren hacer desaparecer todo vestigio religioso público y aquellos que desean que el Estado sea una sucursal de los obispos…que haga su tarea.
Para Maquiavelo, la política es el arte de alcanzar el poder, mantenerse en él y recuperarlo si se lo pierde. Sin contenidos, es el poder por el poder, sin ninguna instancia ética ni divina para juzgarlo. Una idolatría como lo son también el cientificismo, el economicismo, etc.
El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Por eso la sinodalidad de Francisco también es un contrapeso al poder de la facción clerical del Pueblo de Dios.
Su Muerte y Resurrección será una “necedad” para los racionalistas (1 Cor 1, 17) y lo sigue siendo para la razón cerrada sobre sí misma, no abierta a la Trascendencia y que ha construido la civilización del “paradigma tecnocrático” (Laudato Si).
La alianza política de Jesús es con los que no tienen poder en este mundo, con los invisibles de la sociedad, los nadies a quienes no se presta atención, que no tienen influencia para cambiar las cosas. Él no excluye a nadie, sino que convoca a todos para que vayamos con nuestros talentos hacia todas las periferias. Ellas son el lugar del encuentro, el Sinaí de la Alianza de Dios con todos los hombres.
No es el competir a muerte y en todos los planos lo que trae progreso, sino la cooperación y la integración de todas las fuerzas sociales para ampliar el radio del Bien Común del cual todos podemos beneficiarnos.
las masas hace rato que ya no ven con buenos ojos a la institución eclesial y su instinto le hace desconfiar. Desconfía de una Iglesia clerical, autorreferencial y autista, que no escucha, que no ve, que expulsa, que abusa y solo se siente cómoda con sumisos feligreses de sacristía
Si la Iglesia ha de ser camino hacia la Jerusalén celestial, debe acondicionar una morada para cada uno y lavar los pies a los recién llegados en este mundo. Para eso hay que mirar y escuchar a cada ser humano, estar interesado en las personas y la sociedad, latir con el mundo desde Jesús. Ellos son el “plan pastoral”. No habrá catolicismo hasta que cada ser humano tenga un lugar a su medida, una morada en la iglesia que anticipe la del cielo.
No encontramos el sentido de la vida aisladamente, sino caminando con un Pueblo. La sinodalidad es expresión de este caminar juntos, de escucharnos, dialogar, discutir y generar fraternidad e igualdad. Una Iglesia creíble y apetecible (bonum est quod omnia appetunt), nacerá del ejercicio de esta forma evangélica, para que cualquier umbral sea la morada del hermano, así en la tierra como en el Cielo.
La sinodalidad de Francisco retoma “el sacramento de la voz del Pueblo” (Casaldáliga)
Tomar la posta del Vaticano II no es quedarse en una hermenéutica de museo con sus palabras, es continuarlo en los nuevos signos de los tiempos, que muestran un tendal de apostasía en las sociedades opulentas.
Un pueblo no se improvisa, su cultura peculiar lleva tiempo y cultivo cotidiano de relación con Dios, los demás y la naturaleza. Su legitimidad nace de su capacidad de poner en diálogo y enriquecer su identidad en el encuentro con otros pueblos. No en la “pureza” inquisidora y maniquea de la destrucción del otro
no tiene nada que ver con el nacionalcatolicismo xenófobo, en que la apelación al «pueblo» implica esencialismos excluyentes y autoritarios.
Pueblo es también una crítica del formato neoliberal de la globalización, que ha vaciado de contenido grandes conceptos como el de libertad e igualdad y alimenta grandes desigualdades, conflictos sociales identitarios e innumerables guerras.
Sin pueblo no hay sinodalidad, solo multiplicidad de reuniones con quienes se creen “representarlo” desde el poder o las ideologías.
La religión del español no es abstracta, no es un dogma incruento, ni un distante contacto intelectual con un Dios inaccesible. Es un cálido abrazo, una mano y una herida» (Kazantzakis)
Es una sacra-mentalidad que no se explica, se vive. Expresión del pueblo pobre y trabajador,
La cultura popular es un reservorio, no exento de errores, que resiste al proyecto “civilizador” racionalizador y totalitario de la modernidad sesgada. Preserva su identidad frente al programa disciplinante de la burguesía y su proyecto acumulador a costa de los más pobres.
La fiesta religiosa popular exalta el exceso y desenfreno opuesta a las virtudes burguesas, más afines a entretenimientos y deportes exclusivos. La fiesta atraviesa las pequeñas preocupaciones de la vida diaria y va hacia otro mundo dionisíaco, barroco, expulsado por el racionalismo y el exclusivismo burgués.
Sacra mentalidad es que "el pueblo pobre, nos dé una lección de realismo cristiano al no separar lo espiritual de lo material…los que tienen la vida continuamente amenazada necesitan y buscan la protección de Dios...desde su vulnerabilidad...(V.Codina)
Eso de decir que “no podemos juzgar la historia con los mismos criterios morales que ahora para no caer en anacronismos”, es una excusa infantil. En el siglo XVI se sabía muy bien lo que significaba robar, torturar, asesinar, imponer una religión por la violencia, esclavizar, etc. ¡1.600 años de vida y teología cristiana lo habían aclarado hasta el cansancio!
La Iglesia tiene siempre la peligrosa tendencia a preocuparse más de sus intereses eclesiásticos que del bien de la sociedad. Este eclesiocentrismo hace que esté más preocupada por sí que por el pueblo real y sufriente. Afortunadamente siempre ha habido aún en el esquema de cristiandad, sectores sensibles a los pobres… (V. Codina)
La religiosidad popular que perdura como única síntesis válida de la esperanza de los pueblos a pesar de haber sido -hasta el momento- insuficiente para la lucha contra la injusticia social (documento episcopal latinoamericano de Puebla)
No hay posibilidad de definición identitaria para Europa sin asumir ese pecado estructural histórico. Siempre seremos lo que hicimos en América y los demás continentes. Decidamos lo que decidamos, nunca habrá nada que no parta de aquello o que no lo tenga en cuenta, porque es indisociable de nuestra identidad “cristiana” llamada al perdón, la misericordia y la reparación histórica
Dios en su lógica, consideró que el lugar más apropiado para comenzar a salvar a los humanos delsinsentido de la vida (expresado por A.Camus en lo absurdo de vivir), era el lugar donde están situado la mayoría de los humanos. Por eso se hizo POBRE y PUEBLO, marca identitaria de sus preferidos
No vemos que Jesús esté muy obsesionado solo por “lo espiritual”, ya que sus milagros son un combo: ceguera, parálisis, lepra, hambre, sed, etc. son abarcados poliédricamente: cuerpo y alma, individuo y pueblo, tiempo y eternidad, sacralidad y mundanidad, etc.
La gente se da cuenta que Jesús puede salvarnos no solo porque es “Dios”, ese “producto” que ya vende el clero, sino porque se ha hecho uno de los “nuestros” …
El nuevo “Francisco de Asís y Buenos Aires”, llama proféticamente a que la Iglesia católica se encuentre a sí misma en un Sínodo mundial de “Comunión, participación y misión”, como proceso hacia una nueva forma de Iglesia …
«una verdadera renovación de la Iglesia no puede surgir de los escritorios de los obispos ni de reuniones y conferencias de expertos” La Iglesia tiene que pasar de ser “para” pueblo a “del” Pueblo, como Jesús.
La Iglesia debe ser sinodal y volver a Jerusalén a encontrarse con las masas, aún con el peligro y la ambigüedad que esto representa. Que salga a la calle, que haga lío, que ponga su tienda en las periferias como hospital de campaña, etc.
Debe abandonar la “superioridad espiritual y moral” de sus elites clericales, autorreferenciales y aburguesadas que consideran al pueblo como rebaño inmaduro e ignorante; e ingresar en esta nueva etapa de conversión a la Sinodalidad para escuchar la Palabra hecha carne en el Pueblo.
A Francisco no hay que explicarle qué es una villa miseria o una favela…él habla desde esa experiencia.
El salmo dice: “Si me olvido de ti Jerusalén, que se me paralice la mano derecha” (Salmo 137) La Jerusalén del cristiano son los pobres y las periferias...Vivir cerca del pobre, real, mental y afectivamente nos transforma...
Hay que vivir una vida de pueblo para ver la realidad como es. Los dirigentes en primer lugar ya que de sus decisiones dependemos. El “cómo vivimos” condiciona fuertemente nuestra visión de las cosas y las resoluciones que tomamos.
el 1% gobierna el mundo…sin las personas que viven en este mundo... Pero una economía más eficiente y productiva es la que logra incorporar la creatividad y la fuerza de trabajo de millones de personas excluidas o mal pagadas y descarta la especulación financiera como el motor de la arquitectura social
“Esta Iglesia con la que debemos sentir es la casa de todos, no una capillita en la que cabe solo un grupito de personas selectas. No podemos reducir el seno de la Iglesia universal a un nido protector de mediocridad” Francisco
…a Francisco le interesan las personas más que las ideas o los reglamentos. Liviano del pesado equipaje de la vanidad, puede recorrer grandes distancias espirituales hacia donde el amor de Cristo lo apremia (2 Cor 5).
Espíritu creativo y rebelde, ha sufrido, ha sido excluido y ha bajado del caballo muchas veces en su vida…y ha aprendido la humildad identificándose con la misericordia de Jesús.
Tiene cintura política, tanto por sus numerosos cargos de gobierno a lo largo de la vida como por su “ítalo-argentinidad”, una compleja síntesis de astucia, humor y picaresca pergeñada a lo largo de una vida con el pueblo…porque eso de que “la realidad es más importante que las ideas”, en él no es un verso sino una constatación.
A Francisco le interesa pasar de esa deformada iglesia brahamánica, manejada por una casta corporativa clerical, inmune a cualquier cambio que lesione sus prerrogativas… a una Iglesia Sinodal que haga realidad la igualdad cristiana del bautismo… no es la gente la que tiene que “hacerse Pueblo de Dios”, sino que son los curas los que tienen que convertirse y comenzar a vivir en ese Pueblo, no por encima y fuera de él.
Estos 10 años de Francisco son un hito para recalcular la Historia, la de Dios y los hombres, que no hay otra. Francisco es el Papa del siglo XXI que anuncia el rostro de la Misericordia entre nosotros. No está solo, está en medio de su Pueblo, el Pueblo de Dios, compartiendo sus gozos y esperanzas. (GS 1)
“Sinodalidad es encuentro, escucha y discernimiento” (Papa Francisco)
Shemá Israel, "Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor es Uno". Es la plegaria más sagrada del judaísmo… Escuchar a Dios, es encontrarse finalmente con Jesús, su Palabra hecha Carne, para discernir el sentido de la vida desde su Misericordia.
…una Iglesia postridentina definida solo por la pureza de su doctrina, la tradición de sus ritos y el poder sacralizado de sus jerarquías, no es pueblo de Dios …No puede ser que la voluntad salvífica de Dios, tenga tantos filtros burocráticos humanos que excluyen… sin escuchar a las personas reales y los procesos históricos, como lo hacía Jesús.
Ser Pueblo es la respuesta al pecado estructural del mundo. Es la propuesta sistémica de la Gracia en la historia. Una propuesta en la que el mal del desinterés por el otro, ha sido vencido por el encuentro, la escucha y el cuidado. De lo contrario toda respuesta al mal es solo biográfica, anecdótica y sentimental.
“la cultura eclesial es ajena a los procesos históricos reales de los pueblos porque se preocupa por la conquista y conservación de sus espacios religiosos, pero no conecta realmente con los padecimientos y esperanzas del hombre concreto en su historia secular –que en su mayoría no es el sujeto ilustrado, sino el popular–“(R. Tello)
Jesús critica las prácticas devocionales de "los hombres de la religión" de su tiempo porque encubrían sus corazones podridos y sin misericordia. La religión, la igualdad, la libertad y tantas cosas otras cosas importantes, pueden convertirse solo en eso: en una pantalla hipócrita para ocultar los bajos intereses y fingir superioridad moral, religiosa, ideológica, etc
Las soluciones violentas, por más “heroicas” que parezcan, son efímeras y contraproducentes. Nos han acostumbrado desde pequeños que el “héroe” es el machote bueno incorruptible que mata a los malos malísimos. Maniqueísmo burgués en estado puro. Argumento que justifica todas las guerras.
“Amar a alguien es decirle: tú nunca morirás”. La permanencia del otro, de todos los otros, es una necesidad para que yo viva de verdad. El único problema esencial es el conflicto de amor y muerte. La guerra es el camino contrario
El Papa Francisco y la diplomacia de la Iglesia, han hecho todo lo posible para que no haya guerra y sí negociaciones para la paz. La Iglesia ha profundizado a lo largo del tiempo, el mensaje cristiano de la Paz. Así como en otras cosas puede estar muy lenta, en esto es un faro para toda la humanidad.
La propuesta de Jesús es un viaje, un proceso, un seguimiento, un deseo que arde, no la posesión del que ya no busca, del que ya piensa que tiene toda la verdad o cree que es algo que no hace falta... hemos de re-calcular el itinerario muchas veces porque corremos el peligro de perdernos y no elegir lo mejor.
Bergoglio es un Papa de la vida, un párroco del mundo. No es teólogo de biblioteca (así quedó la Iglesia con el último)... Pero estoy seguro que luego se escribirán teologías y bibliotecas enteras de esta vida tan rica, cuando se recuerde el siglo XXI como el “Siglo de Francisco”.
Cuaresma es el Kairós de abrir la mente y el corazón expansivamente y encontrar la pista de su infinito en los Bienaventurados, su obra maestra, en la que manifiesta la máxima ternura y compasión en este mundo. El pobre, el que sufre, el que trabaja por la justicia y la paz, el misericordioso, etc., son el rostro viviente del Señor que nos preguntan cada día: ¿estás en el camino?
En el recreo se me acerca un niño, que no viene a mi optativa y me dice, con una mirada transparente y cercana: soy musulmán. Yo le contesto en medio de la sorpresa: me alegro, somos parientes. Él, lleno de alegría me dio con fuerza la mano y repitió con una sonrisa “sí, somos parientes”. A los dos nos alegró la mañana este encuentro.
África ha recibido al “Huracán Francisco”, escándalo para los modositos religiosos burgueses y necedad para los “racionales” ganadores de este paradigma tecnocrático que dirigen el mundo bajo el supuesto determinismo de una economía sin ética, sin Dios, sin dignidad humana.
“El corazón de las tinieblas” fue escrito cuando el imperialismo europeo comenzaba a perder su máscara hipócrita de misión humanizadora y se conocen sus brutalidades, tras la apariencia de una “misión salvadora”, la “carga del hombre blanco” que Kipling mitificaba como la misión civilizadora “de los salvajes”.
jóvenes pagan fortunas para sacarse una foto con ellos en los viajes de “volunturismo” inútil con que lucran decenas de empresas, que no hacen sino agravar el desprecio por esas “razas inferiores y perezosas”. La turismo-manía, que se ha convertido en el mayor dilapidador de los consumismos actuales, también tiene su lugar en el anaquel de la “beneficencia para el postureo”
El corazón de las tinieblas también está dentro de nuestros corazones. Jesús es la luz del mundo que viene a disiparlas, a transformar nuestro corazón de piedra en uno de carne, humano como su humanidad, que como el buen Samaritano, asume el dolor ajeno como propio, y busca solucionarlo personal y estructuralmente, no solo con palabras y beneficencia.
La Fiesta comienza cuando llega el hijo pródigo y es abrazado por el perdón paterno: … un escándalo para los “perfectos” como su hermano que “se portaba bien”. El mérito en el cristianismo es ir más allá del “portarse bien” y alegrarse con cada oveja perdida que es encontrada
El cristianismo es reciclador por naturaleza. Ha venido a buscar lo que estaba perdido, escoge la roca que desechan los arquitectos para construir el edificio más importante de la vida, no llama a los justos sino a los pecadores...no es para “portarse bien”, sino para “hacer el bien”, para arriesgarse (parábola de los talentos), no para resguardarse en la miedosa y perezosa seguridad aburguesada
Los cristianos somos los “cartoneros” de Dios, hurgando en aquella dignidad humana que ha sido descartada por los “perfectos” de este mundo. Hurgamos en las periferias donde han sido abandonados los excluidos del sistema, ellos son la ventana hacia Dios.
“Hacer lío”, debería ser el estado natural del que sigue a Jesús. La revolución de la misericordia que busca cambiar las reglas de juego de un mundo basado en la competencia y el beneficio sacrificial, por el Reino de Dios y su justicia hecho de cooperación y solidaridad creativas.
El cristianismo se escribe desde las periferias, en los hospitales de campaña. Ellos son el punto de referencia y lugar de encuentro de todos los humanos, que compartimos la comunión en Jesús. “Estar en periferia ayuda a ver y entender mejor, a hacer un análisis más correcto de la realidad, escapando del centralismo y de los enfoques ideológicos”
No podemos escapar de la historia con la excusa de la eternidad. Somos humanos. El cristianismo no es fuga mundi. Sólo un amor por todo el mundo traerá la salvación. Cuando queremos vivir no como Cristo, el Dios encarnado, sino como ángeles, fuera de la carne y del tiempo por sus esencias espirituales, lo más probable es que nos convirtamos en algo peor que los demonios y convalidemos este mundo como un infierno para muchos
la cultura eclesial tejida de disciplinas y prácticas secundarias, no equivalen a la vida evangélica…y muchas veces es lo opuesto. Si no se busca en primer lugar el Reino de Dios y su Justicia, ni los pobres son la prioridad, no hay Jesús. Aunque se lo “adore” con mucha piedad en sus templos o se prediquen moralinas rígidas.
“Un primer paso para lograr esa Iglesia pobre y para los pobres será el de superar el clericalismo, ese deseo de señorear sobre los laicos, que implica una separación errónea y destructiva del clero, una especie de narcisismo”. (Papa Francisco, discurso a la Curia)
Los reyes magos creyeron en un mundo al revés, donde los poderosos se arrodillan ante los humildes para servirlos con sus bienes. No podemos dejar la palabra subversión en manos de los violentos ni la de orden establecido en manos de los dueños de este mundo. Estos reyes dan vuelta la lógica humana formateada por el pecado de la violencia, el egoísmo y la soberbia.
La Navidad es subversiva. El peligro es cuando deja de serlo y se convierte en ilusión artificial, elfos y consumismo para que nada cambie.
Existen otros reyes magos nos acompañan silenciosamente todos los días: enfermeros, médicos, albañiles, limpiadoras, profesores, etc., etc. Sus trabajos construyen el bien común, la verdadera riqueza que sirve para este mundo y el otro. Ellos ponen en evidencia a los Herodes que usan mal su poder y están llenos de obsecuentes a su alrededor.
También lo son los migrantes, Bienaventurados explícitos de Jesús y marginados de nuestro “mundo feliz” construido con sus recursos naturales y explotación… El cristianismo tiene las herramientas evangélicas para construir con todos, una civilización nueva y mejor, un Pueblo para todos.
Navidad es subversiva porque significa la derrota de todos los privilegios y “superioridades”: la moral, la religiosa, la económica, la política, la nazionalista, la ideológica, etc. Toda soberbia queda en ridículo ante el Dios hecho humilde que nos vence con su Misericordia y ante el cual nos arrodillamos esta noche.
El pueblo no es tonto, como quieren hacerlo aparecer los craneotecas culturosos seculares o religiosos. No es sólo el firulete con la pelota lo que está en juego, es la ventanita por donde asoma un mundo que no ha sido incluido por la racionalidad moderna y sus sistemas de representación tan “controladitos” por algoritmos, pero que cada día les hace más agua en: patológicas dictaduras, Trumps, chalecos amarillos, torrentes inacabables de inmigrantes, terrorismo islámico, invasiones ucranianas, guerras, hecatombe ambiental, armamentismo descontrolado e indignados de todo tipo y color que sienten que hay algo fundamental de ellos que ha quedado fuera de esta globalización sin solidaridad.
Es necesaria una Teología del Pueblo que integre no solo la fe y la razón, sino las emociones sociales para que no deriven hacia fundamentalismos destructivos. No interpretar a Francisco en este sentido es estar viendo otra película… El Papa nos invita a tener “olor de oveja”, olor de eso esencial que hay (bastante mezcladito, por cierto), en el pueblo, porque sin Pueblo no hay salvación.
¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales - Eduardo Galeano
El fútbol ocupa un lugar importante en la realidad, … aunque lo ignoren los ideólogos que aman a la humanidad, pero desprecian a la gente. Para los intelectuales de derecha, el fútbol suele no ser más que la prueba de que el pueblo piensa con los pies; y para los intelectuales de izquierda, el fútbol suele no ser más que el culpable de que el pueblo no piense.
El proceso “civilizador” del sistema capitalista, ha resultado infructuoso al tratar de domesticar totalmente lo popular. Lo popular ha discurrido por cauces alternativos, distanciados y hasta marginales respectos la cultura oficial, institucionalizada.
La moralina sirve para justificar guerras, genocidios y torturas, camuflar canalladas de todo tipo y hacer invisible el hurto burgués sobre el producto del trabajo…miran a las clases populares como seres de otra dimensión inferior, como enemigos del “orden establecido” y del “progreso”…amenazados por la barbarie del pueblo con sus costumbres “incivilizadas”, entre ellas, el paradigma del fútbol.
Hoy, con Francisco, retorna al ímpetu evangélico de una Teología del pueblo que busca llegar a los miles de millones de pobres y su cultura, que viven en las periferias de este sistema que mata… Hoy, la evangelización de las periferias, cuya mayor parte son urbanas, es Teología del Pueblo o seguirá siendo sanata catecismera burguesa en declive.
Hacemos cada día más leyes e ideologías de superioridades morales pensando que por solo escribirlas, toda la violencia humana cesará. Incluso, en vano bajó Moisés del Sinaí con las tablas de la ley escritas por el dedo de Dios… siempre lo estaremos esperando con becerros de oro.
Tenemos un Papa providencial, un profeta inesperado que ha abierto las ventanas por donde entran vientos frescos de Gracia navideña. Es el Kairós de este siglo. Tenemos que aprovecharlo, durará poco.
Dios no hace justicia como los hombres que intentamos usurpar su deidad… Navidad supera las leyes humanas, es plenitud de las divinas y un salto cualitativo en las relaciones de los hombres con Dios, entre sí y la naturaleza maltrecha… Ningún humano es sacrificado en esta nueva realidad misericordeada.
La estrella de Belén indica dónde nace el Salvador de lo humano: entre los pobres, el lugar donde las idolatrías del mundo dejan sus residuos humanos… hemos de ir allí y no a los palacios de los nuevos Herodes llenos de falsa alegría y fiesta para pocos financiadas con sangre humana.
Él nos invita a una nueva Justicia por la cual dar y cuidar la Vida, -no quitarla- para que los bienaventurados sean los referentes de esta humanidad redimida en Navidad.