Calzoncillos blancos

MANUEL MIGUEL

Conservo la imagen grabada en mi retina, como si de un film cinematográfico se tratara; todavía puedo acordarme, casi como si fuera ayer. Eran poco más de las cinco de la tarde. Lo recuerdo bien, porque acababa de salir de clase y me disponía a ir en busca de mi merienda. Yo tenia trece años en aquel tiempo, y el pequeño pedazo de pan con una no mayor porción de sucedáneo de chocolate que el reformatorio para menores de Madrid nos daba a cada interno en la tarde, nos sabía a gloria bendita.

(SIGUE... )
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