ANTONIO SOTO
Hola queridos niños, os saludo a vosotros, alumbrados y lumbre de muchos abrazos. Os saludo porque habéis tenido a bien nacer entre nosotros, llenarnos de vuestra presencia. En este mundo de soledades se agradece un momento de buena compañía, y vosotros la ofrecéis, aún sin saberlo, ignorando la descarga de amor que produce vuestro contacto. Miráis, sonreís o lloráis y provocáis risas, cariño, consuelo, temor... sí, el temor de tener entre los brazos algo tan pequeño y tan importante.
(SIGUE... )