Hace un tiempo los organizadores de un congreso evangélico – omito los datos y pido que no se hagan especulaciones al respecto – me pidieron que elaborara una ponencia sobre el compromiso político del creyente. Por razones que no hace ahora el caso, finalmente, no permitieron que se pronunciara la ponencia aunque, de todas formas, circuló ampliamente por otros medios y, al fin y a la postre, alcanzó una difusión mayor. En suma, quizá sin pretenderlo, me hicieron un favor logrando que llegara a mucha más gente. Gracias les doy por ello. He releído estos días la ponencia y con el paso del tiempos, me ha parecido que las advertencias que formulé entonces se han cumplido de manera puntual y que hoy siguen siendo oportunas y de innegable actualidad.
Por ello he decidido interrumpir temporalmente la serie sobre evangelización que estoy escribiendo e intercalar esta ponencia. Espero que ahora siga siendo de utilidad para mis hermanos. Ahí va el texto.