Una sociedad médica privada de Gran Bretaña ha privado a Shirley Chaplin, enfermera de Exeter, de estar en su puesto de atención directa a los pacientes al negarse a trabajar sin llevar un colgante con una cruz.
Aunque en el hospital donde trabaja aseguran que la causa es el collar y que podría llevar la cruz en forma de pin, lo cierto es que buena parte del personal médico llevan sus propios colgantes sin que nadie les haya requerido quitárselos. Los responsables de la sociedad médica aseguran que buscaron una solución pero consideran que llevar una cruz no es un requerimiento de la fe cristiana.
Ante la denuncia por parte de la enfermera de que sus compañeros de trabajo llevan todo tipo de colgantes, la dirección de la institución sanitaria se ha limitado a reconocer que han tenido «lapsus en la exigencia a sus 6000 trabajadores de ir vestidos de uniforme según las normas marcadas».
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