NOA ALARCÓN
Aquello que une a la Literatura y a la muerte está escondido en la misma esencia de su creación. Muchos poetas y escritores acabaron suicidándose, no más propio que en otras profesiones, pero sí en una correspondencia mucho más siniestra.
Cesare Pavese, poeta italiano, se quedó tan desahuciado después de un desengaño amoroso que pensó que era mejor echarse a dormir un rato, y ya no se despertó el 27 de agosto de 1950.
Fueron los somníferos, como tantas otras veces, y dejó escrita esta última nota en su diario días antes: Tutto questo fa schifo. Non parole. Un gesto. Non scriverò più. (Todo esto da asco. Sin palabras. Un gesto. No escribiré más). Escribió un precioso y terrible poema, una de las odas más famosas y estremecedoras de amor a la muerte
Puede leer aquí el artículo completo de esta filóloga y escritora, de fe evangélica, titulado Vendrá la muerte y tendrá tus ojos