“Permítanme que acuse a varias O.N.G.” Así titulaba David Jiménez en el suplemento “Crónica” del diario “EL MUNDO” (5-3-2006) un artículo sobre el tema. “Desde Kigali a Bogotá, y desde Vietnam a Kabul –sigue Jiménez- las O.N.G. han perdido la imagen impoluta que les ha seguido allí donde iban durante décadas y les ha mantenido inmunes a la crítica. El descontrol en los gastos, las peleas por hacerse con proyectos, el proselitismo tanto de organizaciones cristianas como musulmanas, el desequilibrio entre la ayuda ofrecida y la realmente necesaria y la exhibición de un nivel de vida que distorsiona la realidad local se encuentran entre las irregularidades más comunes”