La vida humana, valor fundamental pero no absoluto

ANTONIO CRUZ

Algunos autores católicos sostienen que la vida del ser humano es un valor absoluto. El hecho de que Dios la creara como fin y no como medio haría de cada persona algo único que relativizaría todos los demás valores. Sin embargo, desde la perspectiva del Nuevo Testamento no parece que pueda mantenerse tal planteamiento.


En el mensaje de Jesús la vida humana aparece como un bien fundamental pero no constituye nunca un valor absoluto. El único absoluto es siempre la extensión del reino de Dios en la tierra, para lo cual fue incluso necesario que el Hijo del Hombre padeciera y diera su propia vida terrenal.

En cierta ocasión, en la que el Maestro reveló a sus discípulos su próxima muerte y su posterior resurrección al tercer día, les dijo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará" (Lc. 9:23-24).

Lo más importante para el Señor Jesús no era la vida biológica y temporal del hombre sino su disponibilidad para ofrecerla en la causa del Evangelio.

Pueden leer aquí el artículo completo de este biólogo y pastor protestante, titulado La vida humana, valor fundamental pero no absoluto
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