Bergoglio: la pobreza viola los derechos humanos

Patricio Downes (RD) "Acostumbrarnos a vivir con excluidos y sin equidad social es una grave falta moral que deteriora la dignidad del hombre y compromete la armonía y la paz social", dijo este miércoles el cardenal Jorge Bergoglio. Y citando a los obispos latinoamericanos en Aparecida, señaló que los derechos humanos también se violan "por la existencia de condiciones de extrema pobreza y de estructuras económicos injustas que originan grandes desigualdades". Bergoglio cuestionó la fuga de capitales, según fuentes que ubican 150.000.000 millones de dólares de argentinos en el exterior y un envío mensual de otros 2.000 millones de la misma moneda al extranjero.

Ante un público que aplaudió su exposición, el cardenal citó en varias ocasiones al Papa Benedicto XVI, recordando que en su mensaje Caritas in Veritate el pontífice habló de la transnacionalización de los capitales. "En otras palabras, nos está diciendo que el capital producido tiene patria y debe ser utilizado patrióticamente", dijo aplicando el pensamiento a la fuga de capitales argentinos.

El arzobispo de Buenos Aires habló ante participantes de la Escuela de Posgrado Ciudad Argentina "Epoca", con apoyo de la Universidad del Salvador y la Universidad Carlos III de Madrid. En la jornada se trató el tema de "Las deudas sociales de nuestro tiempo".

"Existe una relacion inversa entre desarrollo humano y deuda social. No se trata de una noción del desarrollo limitada a los aspectos económicos, sino que el desarrollo integral implica el desarrollo de todas las acapacidades de la persona humana. A menos desarrolo, más deuda social y, por lo tanto, desarrollo y equidad deben encararse conjunta y no separadamente", señaló el arzobispo.

Señaló luego que "cuando la inequidad se convierte en lugar común o en la atmósfera de la vida política cotidiana entonces se aleja del campo político la lucha de igualdad de oportunidades, llevando siempre hacia abajo, hacia la mera lucha por la supervivencia".

Estimó que "la actividad económica no puede resolver todos los problemas, sociales ampliando sin más la lógica mercantil. Debe estar ordenada a la constitución del bien común, que es responsabilidad, sobre todo, de la comunidad política. Y por tanto se debe tener presente que separar la gestión economica a la que correspondería solamente producir riqueza de la accion politica que tendría el papel de conseguir la justicia mediante la rediwtribucion es causa de graves equiligbrios, no se pueden separar".

Bergoglio citó a Benedicto XVI, para indicar que "el sector económico no es ni éticamente neutro, ni innhumano, ni antisocial por naturaleza. Es una actividad del hombre y precisamente porque es humano debe ser articulado e institucionalizada éticamente". (Caritas in Veritate)

Recordó también que "Pablo VI, refiríéndose al uso del capital invitaba a valorar seriamente el daño que, la transferencia de capitales al extranjero por puro provecho personal, puede ocasionar a la propia nación. Juan Pablo II advertía que dadas ciertas condiciones económicas y de estabilidad política absolutamente imprescindibles, la decisión de invertir -esto es, de ofrecer a un pueblo la ocasion de dar valor al propio trabajo- está asimismo determinada por una actitud de querer ayudar".

Bergoglio volvió a Caritas in Veritate de Benedicto XVI, para indicar que "todo esto mantiene su validez en nuestros días a pesar de que el mercado de capitales haya sido fuertemente liberalizado y la moderna mentalidad tecnológica pueda inducir a pensar que invertir es sólo un hecho técnico, y no humano, ni ético".

"Invertir es un hecho técnico, humano y ético -afirmó Bergoglio-. No se puede negar que un cierto capital pueda hacer el bien, cuando se invierte en el extranjero, en vez de en la propia patria pero deben quedar a salvo los límites de justicia, teniendo en cuenta también cómo se ha formado ese capital y los perjuicios que comporta para las personas el que no se emplee en los lugares donde se ha generado".

También dijo que "se ha de evitar que el empleo de recursos financieros esté motivado por la especulación que lleve a la tentación de buscar, únicamente, un beneficio inmediato en vez de la sostenibilidad de la empresa a largo plazo su propio servicio a la economía real y la promoción -en modo adecuado y oportuno- de inversiones económicas también en los países necesitados de desarrollo".

"Sin embargo -subrayó el cardenal-, no es lícito deslocalizar únicamente para aprovechar particulares condiciones favorables o, peor aún, para explotar sin aportar a la sociedad local, sin una verdadera contribución para el nacimiento de un de un solido sistema productivo y social, factor imprescindible para un desarrollo estable. No es lícito deslocalizar así, dice Benedicto XVI".

"En otras palabras, nos está diciendo que el capital producido tiene patria y debe ser utilizado patrióticamente. En este sentido, la necesidad de un estado activo, transparente, eficaz y eficiente que promueva políticas publicas es una nueva forma de opción por nuestros hermanos mas pobres y excluidos".

También se remontó al Concilio Vaticano II cuyos documentos analizaron "las excesivas diferencias sociales", como una realidad "contraria a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y a la paz social internacional".


Bergoglio indicó que "la justicia social es el objeto y la medida intrínseca de toda politica y que prohíbe que una clase excluya a la otra en la participación de los bienes".

También cuestionó al neoliberalismo como uno de los causantes del aumento de la pobreza y señaló que, además de socorrer a los pobres, la Iglesia de unirse a otras instituciones y organismos para "organizar estructuras más justas y nuevas estructuras que promuevan una autencica convivencia".

Agregó que la Iglesia, al hablar de deuda social, manifiesta su opción preferencial por los pobres, y llamó al diálogo para lograr acuerdos que permitan cambiar la realidad. El cardenal mencionó que "en Argentina, la deuda social son millones de argentinos y argentinas, la mayoría niños y jóvenes, que exigen de nosotros una respuesta ética, social, cultural y solidaria".

El cardenal Bergoglio reflexionó sobre las categorías de oprimidos, excluidos, personas en la periferia o sin poder, para indicar que el sistema hoy los considera "desechables, los que se sobran, material de descarte que van a colmar la multitud de volquetes existenciales que existen en nuestros pueblos".

También dijo que "la cultura actual tiende a proponer estilos de ser y de vivir contrarios a la naturaleza y dignidad del ser humano. El impacto dominante de los ídolos del poder, de la riqueza, del placer efimero, se han transformado -por encima del valor de la persona humana- en la norma máxima de funcionamiento y el criterio decisivo en la organización social".

"A través de estos criterios, el poder la riqueza y el placer efímero, se logra ese sistema de los que caben y de los que sobran, y no se soluciona ese endeudamiento social que es un problema ético y antropológico".

Y citando el documento de Aparecida, señaló que "la pérdida del sentido de la justicia y la falta de respeto hacia los demás se han agudizado y nos han llevado a una situación que de inequidad. La consecuencia es la concentración de las riquezas físicas, monetarias y de información en manos de unos pocos, lo cual lleva al aumento de la desigualdad y a la exclusión".
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