Cardenal Rylko: “El método educativo de Don Bosco no envejece”

Esta emergencia pone en riesgo las bases de la convivencia social y el futuro mismo de la sociedad. En contraposición, advierte que el método creado por San Juan Bosco es un “método que no envejece”, que perdura en el tiempo.
Tomando las indicaciones del magisterio de Benedicto XVI indicó que entre la educación y la evangelización existe una relación vital y, sin esta conexión, “no hay crecimiento ni maduración, no se da el cambio de mentalidad y de cultura”, según afirmaba el Papa. El Prelado añadió que es tarea básica de la Iglesia en el mundo que esa conexión no se acabe rompiendo.
El Cardenal Stanilaw hizo también hincapié en la deserción de los educadores. Afirmó que la obra educativa exige que los formadores tengan “la humildad de interrogarse cada día”, porque “la madurez humana y cristiana de los educadores es la llave maestra del proceso de educación a la fe”. Todo ello basándose en la “centralidad de Dios”, desarrollando la fe en Cristo y no cayendo en las vanalidades de la juventud actual y en el individualismo y la libertad prolongada del Hombre.
Por otra parte, se desarrolló una interesante mesa redonda con el título: “El Sistema Preventivo en mi experiencia de vida”, en la que participaron Gerard Schaffhauser, director de un instituto de las Hijas de María Auxiliadora en Francia, el matrimonio Loredana y Ruggiero Diella, salesianos cooperadores de Roma y la salesiana Rita Francescangeli que trabaja en Tor Bella Monaca en la periferia de Roma. Cada uno expuso su pensamiento sobre el Sistema Preventivo en sus vidas. Por ejemplo, Gerard Schaffhauser incidió la importancia del empeño en “dar derecho a la iniciativa” y “derecho al error”, no como algo propio del alumno, sino también, de los educadores.
El matrimonio italiano mostró su hecho de vida en el ámbito de “las familias misioneras de otras familias” y destacaron que “pareja, se es, pero el ser pareja conyugal y sacramental se adquiere” en la vida. O el testimonio de Sor Rita Francescangeli de la Inspectoría romana “San Juan Bosco”, que explicó las dificultades de 17 años para sacar adelante “su” oratorio, cerrado anteriormente por causa de la drogadicción. Y definió su obra salesiana como “de frontera”: “una frontera que cada año agranda más el campo de la solidaridad y de la disponibilidad, porque también ha sabido romper los muros de la indiferencia de la gente y madurar las relaciones con la iglesia local”.
Pero, sin duda, uno de las exposiciones más emotivas, la llevó a cabo Alban Paolo Mustafaj, todo un proceso formativo de buen cristiano y honrado ciudadano. Éste albano de 26 años relató su corta, pero intensa vida, para mostrar la grandeza de Dios. A los 14 años era musulmán, pero se encontraba vacio interiormente. Decidió partir en patera hacia Italia y, allí, entró en contacto con la Familia Salesiana quien le orientó para encontrar a Jesucristo y educarse profesionalmente. Ahora es cristiano, bautizado con el nombre Pablo en la última noche de Pascua, y su próximo objetivo es ser salesiano cooperador para entrar a formar parte “de una organización donde comprometerme a una globalización de la solidaridad; que ponga en el centro los intereses de la persona humana y se empeñe por el reconocimiento de su dignidad”.
Charlas, encuentros, puesta en común de opiniones que no hacen si no preparar y desarrollar espiritualmente este Capítulo General XXII de las Hijas de María Auxiliadora que se viene desarrollando y que concluirá a mediados del mes de noviembre.