¿Doble moral en la curia de Mallorca?

A decir de una amplia mayoría de presbíteros de la diócesis -tanto en activo como jubilados-, la cúpula eclesiástica actúa "con una doble vara de medir", amonestando a determinados rectores por "nimiedades", y en cambio haciendo caso omiso de escándalos de mayor envergadura, como uno de índole sexual protagonizado por un conocido cura y que corre como la pólvora en los ambientes religiosos.
Un ex misionero de los Sagrados Corazones -popularmente llamados Coritos-, y actual capellán de un cementerio, fue pillado in fraganti a mediados de verano en pleno acto sexual en el domicilio particular de su amante. El suceso tuvo lugar en un pueblo del Llevant Mallorca y originó un amplio revuelo dentro de la localidad, que todavía colea.
El affaire llegó de inmediato a los oídos de varios miembros de la jerarquía, aunque no ha trascendido si también al obispo. "Tratándose de Murgui, no me extrañaría que aún no se haya enterado, ya se encargan los que le rodean de que esté desinformado de todo", reprocha un cura indignado con los actuales subalternos del prelado.
Este diario contactó ayer con Antoni Mercant, rector de Esporles y de quien depende el sacerdote en boca de todos, para conocer su postura sobre lo acontecido: "No he oído nada de eso". "Ni siquiera rumores", afirmó, añadiendo acto seguido al periodista:"Me sorprende que me llame usted", e insistió en su total desconocimiento sobre el caso. Este miembro de la curia y hombre de máxima confianza de Murgui debe ser el único que desconoce un asunto que circula de boca en boca entre el clero. Mercant concluyó con esta coletilla: "Con estas cosas hay que ir con mucho cuidado".
"No hay que cebarse en los detalles morbosos del caso, allá cada cual con su vida íntima, lo que lamento es la dejadez de los responsables de la diócesis, cuya máxima es:´Como no ha salido en la prensa, no hay escándalo´, y se lavan las manos como Poncio Pilatos", sentencia un vicario.
Y es que a la mínima oportunidad de sincerarse, son muchos los párrocos mallorquines que consideran que la jerarquía "da toques de atención por cualquier error que haya podido cometer un cura, y luego se desentiende de cosas más graves; hay una doble moral, y eso es muy triste", asevera apesadumbrado un rector que, pese a todo, dice "amar a la Iglesia".