El Fray Luis de León

Este proyecto se trasladó a Palmira, Edo. Táchira, donde los Padres habían tomado la Parroquia de San Agatón que por muchos años rigió el recordado P. Frías. Esto hizo que las instalaciones se convirtieran en Colegio, abierto a la muchachada caraqueña de las parroquias de Santa Rosalía y Santa Teresa, bajo el nombre del gran agustino del siglo de oro, Fray Luis de León. En septiembre de 1941 recibió los primeros alumnos de primaria y cuatro años más tarde abrió también la secundaria.
Tuve de maestro de tercer grado al Padre Hilario Briones, bondadoso y amable, quien nos preparó para la primera comunión que recibimos como era tradición en el colegio el día de la Inmaculada Concepción, en el templo de San Agustín que servía tanto al colegio como a la feligresía de la vecindad. A la formación académica se unía el cultivo del deporte, del teatro y de los fatigosos ensayos para desfilar en la semana de la patria, en los años de la dictadura perezjimenista.
Desde finales de los años 40 el número de alumnos ronda el millar. De colegio de varones pasó a mixto, y somos miles los niños, adolescentes y jóvenes que llevamos el sello agustiniano en las entrañas de nuestra cultura humana, cristiana y venezolana.
El Fray Luis goza de buena salud y mejor fama, gracias a la dedicación de los agustinos, la competencia de su profesorado, y el orden y disciplina de su gestión. Revive uno en el profesorado y alumnos de hoy, lo que recibimos los alumnos de las generaciones anteriores. Su misión sigue siendo el carisma agustiniano recoleto, formando ciudadanos en valores humanos, religiosos, éticos y morales con criterios pedagógicos de excelencia.
A sus setenta años, cifra bíblica de plenitud, compartimos esta fecha aniversario, dando gracias al Señor por la siembra fructífera que ha hecho a lo largo de siete décadas, y pedimos multiplique su sombra benéfica hasta setenta veces siete.
Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo