Fuerte rechazo del Vaticano a la ley contra los inmigrantes en Italia

Ayer, el parlamento italiano aprobó una ley que hace de la inmigración ilegal un delito. El proyecto ya había sido criticado por la oposición de centro izquierda y por grupos de defensa de los derechos humanos, entre ellos Amnistía Internacional. Sin embargo, avanzó entre los legisladores (157 a favor, 124 en contra, 3 abstenciones).
La ley dispone penas de cárcel para personas que alberguen a inmigrantes ilegales y aumenta el período de tiempo que los indocumentados pueden pasar detenidos mientras las autoridades intentan deportarlos. Además, el ingreso o estadía en Italia sin permiso se convierte en un delito sancionable con multas (hasta 10 mil euros). También permite la creación de patrullas de ciudadanos para acrecentar la seguridad en ciudades y poblaciones. La oposición considera que esa medida allana el camino para crear escuadrones parapoliciales.
Por último, los inmigrantes sin papeles no podrán acceder de ahora en más a los servicios públicos, sus hijos no podrán anotarse en escuelas y no podrán casarse. En tanto, una persona que alquile un departamento a un extranjero ilegal podrá ser castigado con 3 años de cárcel.
Según informó hoy la prensa local, Marchetto expresó que se trata de una ley "que demoniza y convierte en delincuentes a muchos extranjeros que vienen aquí buscando solamente ayuda''.
"Aquellos que aprobaron la ley no se han puesto en el lugar de miles de indocumentados'', dijo Marchetto en una entrevista con el periódico La Stampa.
Mientras tanto, el gobierno conservador de Berlusconi insiste en que la medida aumentará la seguridad en el país, una de sus promesas de campaña. Muchos italianos vinculan el crimen con la inmigración ilegal.
En este sentido, el canciller Franco Frattini expresó que su gobierno "respeta las preocupaciones del Vaticano", pero insistió con que las medidas "sólo castigan a quienes cometen crímenes''.