Inauguran la misión de El Alto, en Bolivia

El Alto, Bolivia (RD/Patricio Downes). El obispo de El Alto, monseñor Jesús Juárez, inauguró la Misión Permanente, en el marco de las celebraciones por el décimoquinto aniversario de la diócesis. Ataviado con un poncho típico y su cruz pectoral, el obispo del Alto agradeció a los animadores misioneros por el compromiso y decisión de ser la levadura en las parroquias que forme los grupos misioneros, que irán casa por casa con el tríptico, el altar familiar y la palabra para fortalecer la fe y el compromiso de la comunidad.

El Sistema Maná de información de la Iglesia de Bolivia, señaló que el episodio es considerado "como una gran bendición y regalo del Señor" por el prelado. Distintas delegaciones de parroquias y movimientos apostólicos de las tres vicarias de la diócesis participaron de las actividades organizadas con este motivo.

En la mañana del sábado 29 de agosto en el polifuncional "San Pablo" las delegaciones participaron de la formación misionera y recibieron los materiales de animación misionera para comenzar a vivir el espíritu de la misión permanente que se lanzaría horas más tarde en la celebración eucarística.

En la misma, el obispo Jesús Juárez presentó la carta pastoral para la Misión. Luego, por la tarde, con la presencia de monseñor Giambattista Diaquattro, Nuncio Apostólico en Bolivia, sacerdotes de la diócesis, seminaristas y comunidad en pleno se celebró la eucaristía en la catedral de Collpani.

Monseñor Juárez expresó que el sentido profundo de fe de la comunidad es lo que lleva a confesar que Dios es quien guía el caminar de la iglesia alteña para que, "en comunión con la Iglesia universal frente a una sociedad divida por intereses particulares, en medio de odio y envidias, de soberbia, egoísmos, insultos, indiferencias, injusticias y falta de solidaridad seamos testigos de amor y de acogida, constructores de paz y de unidad, facilitadores para que el perdón venza al odio, la misericordia y la comprensión a la venganza, la verdad a la mentira, la transparencia, a la corrupción".

Después explicó que la iglesia de la diócesis pide al Espíritu Santo para que le permita ser una comunidad eclesial con cuatro características fundamentales: ser una comunidad unida para lograr un apostolado creíble, ser una comunidad llamada a la santidad, una comunidad católica abierta a la universalidad que no excluye a nadie, una comunidad apostólica para ser verdaderos discípulos-misioneros.
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