Miles de emigrantes recurren a archivos de la Iglesia para acreditar su origen gallego

Cuenta Paula Pérez en Faro de Vigo que remontarse hasta el siglo XVI en busca de antepasados gallegos es sólo posible gracias a los archivos parroquiales que almacenan casi quinientos años de historia en forma de partidas de nacimiento, fes de bautismo, actas matrimoniales o defunciones. Los registros civiles no empezaron a funcionar hasta 1875 y miles emigrantes se ven obligados cada año a recurrir a la Iglesia en busca de documentos que les permitan demostrar que son originarios de Galicia.

Algunos lo hacen por simple curiosidad, pero la mayoría necesita los papeles para acceder a ayudas, obtener la nacionalidad o tener más facilidad para salir de algunos países con fuertes restricciones como Cuba. Los responsables de los archivos eclesiásticos aseguran que se ven desbordados ante el ingente número de peticiones que reciben.

"Nos agobian pidiéndonos búsquedas, muchas veces infructuosas porque nos aportan pocos datos", se queja el canónigo archivero del Obispado de Ourense, Miguel Ángel González.

La avalancha de solicitudes ha obligado al Arzobispado de Santiago a crear una Oficina de Atención al Emigrante, que recibe al año más de dos mil peticiones de ciudadanos de la diáspora que buscan acreditar sus orígenes. Según explican, sus archivos son fundamentales si se trata de encontrar documentos anteriores a 1875 pero incluso si son posteriores es frecuente recurrir a los ficheros de la Iglesia "porque los archivos civiles han desaparecido o no se encuentran inscritos en ellos".

La política de emigración de la Xunta y del Gobierno central ha ido ampliando poco a poco el catálogo de ayudas para favorecer el retorno de este colectivo. Sin embargo, muchos de los posibles beneficiarios han nacido ya en el extranjero y tienen dificultades para encontrar la documentación necesaria para acreditar su condición de gallego. La Secretaría Xeral de Emigración dispone de una página web que facilita a los emigrantes la búsqueda de su árbol genealógico. La información que busca, sin embargo, están prácticamente toda en manos de la Iglesia.

Los obispados gallegos han centralizado en sus archivos la mayor parte de la documentación que se encontraba dispersa en las parroquias y tratan de atender todas las peticiones de emigrantes, tanto los que acuden en persona a los registros, como las solicitudes que les llegan por correspondencia o correo ordinario.

La Oficina de Atención al Emigrante del Arzobispado atiende más de dos mil solicitudes al año, de las cuales logran resolver en torno al 80 por ciento. La mayoría proceden de Argentina, Cuba, Uruguay y Estados Unidos.
Al Obispado de Vigo-Tui se dirigen sobre todo emigrantes afincados en Cuba. "Para salir del país tienen muchas restricciones. Sin embargo, los trámites se agilizan mucho si demuestran que tienen ascendencia extranjera", explica el director del Archivo Histórico Diocesano, Avelino Bouzón.

El archivero de Tui-Vigo recuerda como anécdota el caso de una mujer cubana que escribió una carta al presidente del Gobierno en busca de ayuda para conocer sus orígenes y éste le contestó que debía acudir a su parroquia a conseguir la documentación que necesitaba . "Hasta el propio presidente sabe el trabajo tan importante que hacemos aquí en ese sentido", comentó.

Al Obispado de Ourense llegaron el año pasado más de 700 consultas por correo electrónico y correspondencia ordinaria, la mayor parte de emigrantes. Además de estas peticiones que llegan por carta o email, el Archivo ourensano atendió 18 solicitudes tramitadas directamente desde la Unión de Sociedades Gallegas del Uruguay y de la Oficina de Atención al Emigrante retornado de la Diputación provincial.

El Obispado de Vigo pide que se centralice toda la información

A pesar del esfuerzo de los obispados gallegos por centralizar toda la información de las parroquias en sus archivos, aún existe un volumen importante documentación que se encuentra dispersa. A esto hay que añadir la dificultad de conservar los papeles, que con el paso del tiempo se van desgastando, y la falta de personal. Los archiveros de los obispados gallegos piden ayuda a la Xunta porque consideran que al atender a los emigrantes están realizando "un servicio público".

Así, desde el Obispado de Vigo-Tui se propone que el Gobierno gallego digitalice los archivos parroquiales y los unifique en una base de datos informatizada."Eso nos facilitaría mucho el trabajo", explica el director del Archivo Histórico Diocesano, Avelino Bouzón.

En cuanto al personal, en el archivo del Obispado de Ourense trabajan dos personas, además del canónigo archivero, una cifra insuficiente, según su responsable, debido al gran número de peticiones que reciben de emigrantes y a la dificultad con la que se encuentran para localizar la documentación que les reclaman.

"Nos dan pocos datos y así nos resulta muy complicado. Llegan, por ejemplo, y dicen que sus padres nacieron en Ourense pero no saben la parroquia exacta. Localizarla lleva tiempo y a veces no conseguimos nada", lamenta el canónigo Miguel Ángel González.

En el obispado de Ourense se ha empezado ya a digitalizar una parte de los fondos que reúne su archivo.

También el Arzobispado de Santiago ha recurrido a la Xunta para que subvencione la contratación de más personal en la Oficina de Atención al Emigrante.
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