El Papa recibe al 'ministro de Exteriores' de la Iglesia ortodoxa rusa

Hilarión señaló que el Patriarcado Ortodoxo de Moscú "apoya" al Papa en su batalla en defensa de los valores cristianos, "incluso cuando suscitan reacciones negativas en la clase política o cuando sus palabras son tergiversadas por la prensa".
El arzobispo dijo que tiene en gran estima a Benedicto XVI y señaló que el jefe de la Iglesia cristiana más grande (la católica) no debe medir si lo que dice es "políticamente correcto, adecuarse a la mentalidad del momento o intentar agradar", sino que lo que tiene que hacer es testimoniar la verdad, aunque esas palabras encuentren oposición.
El "ministro de Exteriores" de la Iglesia Ortodoxa Rusa, que ocupa el puesto dejado por el actual Patriarca Kiril, ofreció a Benedicto XVI la colaboración del poderoso Patriarcado ortodoxo "en todos los campos".
Según Hilarión, católicos y ortodoxos tienen posiciones comunes en "casi todo", destacando la defensa de los valores cristianos, la familia, el medio ambientes, la dignidad humana y la justicia social.
Entre los puntos divergentes se encuentra la tensión que todavía existe en Ucrania entre católicos de rito oriental (Uniatas) y los ortodoxos.
Los "uniatas" fueron duramente perseguidos durante el comunismo. En 1946, el régimen de Stalin disolvió esta iglesia y entregó todos sus bienes al Patriarcado Ortodoxo de Moscú.
Durante 45 años vivieron en la clandestinidad, hasta que en 1990 las autoridades de Moscú les devolvieron la legalidad y aprobaron una ley para la restitución de los bienes confiscados.
Los "uniatas" recuperaron gran parte de sus bienes y los ortodoxos les acusan de haberse quedado incluso con lo que les pertenecía a ellos desde tiempo inmemorial.
Hilarión dijo hoy que con los uniatas se cometió una injusticia histórica, pero que también es injusto que muchas comunidades ortodoxas ucranianas no dispongan de una iglesia.
Hasta que esos problemas no se resuelvan, Hilarion no ve un encuentro entre el Papa y el Patriarca de Moscú. El, según dijo, lo desea, pero en estos momentos -agregó- "no es posible prever ni cuándo será, ni dónde".
El arzobispo ortodoxo agregó que es necesario preparar "con gran cuidado" ese deseado encuentro, para que suponga de verdad un paso adelante en las relaciones.
Sobre ese eventual encuentro, el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, dijo ayer, tras entrevistarse con Hilarión, que aunque están "superadas todas las tensiones del pasado", todavía "falta tiempo para el mismo y que no se celebraría ni en Roma ni en Moscú, sino en un tercer país.
Las relaciones entre el Vaticano y la Iglesia Ortodoxa rusa sufrieron un importante deterioro en los últimos años del Papado de Juan Pablo II, debido a su decisión de reorganizar la Iglesia Católica en Rusia creando cuatro diócesis, lo que fue visto por los ortodoxos como una agresión.
Tras la muerte de Juan Pablo II el 2 de abril de 2005 y la llegada de Benedicto XVI al Papado, las relaciones han mejorado, aunque de vez en cuando continúan las insinuaciones de proselitismo.
El Patriarcado Ortodoxo de Moscú cuenta con unos 100 millones de fieles y está considerado como el más poderoso de los ortodoxos.