El Papa reitera la necesidad de reafirmar los principios éticos de la economía

(RD/Ep).-El Papa Benedicto XVI destacó hoy la necesidad de reafirmar los principios éticos de la economía "para reanimar la esperanza con la solidaridad" ante la situación de crisis económica que vive el mundo.Con estas palabras, el Pontífice se dirigió al término de la Audiencia General a los consejeros eclesiásticos, dirigentes y representantes de la Organización Agrícola italiana Coldiretti, que participan en el congreso nacional en Roma del 9 al 11 de septiembre, al tiempo que les animó a "seguir con empeño el servicio social y espiritual en el mundo de la agricultura".

Además, el Santo Padre también saludó a los peregrinos procedentes de la República Checa, país que visitará del 26 al 28 de septiembre. "Un saludo cordial al grupo de peregrinos de Konv y Praga. Agradezco vuestras oraciones y espero con alegría visitar vuestra patria", manifestó el Papa.

Previamente, Benedicto XVI dedicó la catequesis de la audiencia a San Pedro Damián, del que dijo que había sido "monje amante de la soledad e intrépido hombre de Iglesia, comprometido en primera persona en la obra de fuerte reforma comenzada por los pontífices de su época".

Según explicó Benedicto XVI, Pedro Damián, que perdió muy pronto a sus padres y fue educado por sus hermanos, tuvo una magnífica formación tanto jurídica como en la cultura clásica y latina. En su juventud se dedicó a la enseñanza y fue autor de grandes obras literarias, pero pronto sintió la llamada a la vida monacal e ingresó en el monasterio de Fonte Avellana.

De su vida en el monasterio, el Pontífice destacó su capacidad para "hacer silencio", una actitud que calificó como "importante" para la sociedad de hoy, "también para los que no son monjes". Asimismo, valoró positivamente que no temía denunciar la corrupción existente en los monasterios y entre el clero.

En opinión del Santo Padre, Damián fue "monje hasta el fondo, con formas de austeridad que hoy podrían parecer incluso excesivas". Sin embargo, agregó que así "hizo de la vida monástica un testimonio elocuente del primado de Dios y un llamamiento a todos para caminar hacia la santidad, libres de cualquier compromiso mundano".
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