Con los pobres

¿Qué haría Jesús hoy? Haría lo que hizo, cumpliendo la misión de su vida; anunciar y practicar el Reino. Para eso Dios se hizo “Emanuel, Dios-con-nosotros”. Para eso es el misterio de la Encarnación. Ese Reino que intentó explicar de todos los modos y que ni la muchedumbre, ni los apóstoles , acababan de entender ; y que no acabamos de entender nosotros, hoy, incluidos los obispos.

Jesús repetía el mensaje y lo practicaba con gestos de solidaridad y liberación. Mensaje que El sintetizó con una fórmula definitiva: “Yo vine para que todos tengan vida en plenitud”: El anunciaría el Reino por activa yu por pasiva, inculturadamente, hoy, aquí, y denunciaría el anti Reino , a todo riesgo, al riesgo de la Cruz, que herencia de todas las personas subversivas que optan por el Reino.

Anunciaría y practicaría el Reino siempre a partir de los pobres. Proclamándolos dichosos porque son los preferidos de Dios. Y daría a entender muy claramente que no se puede servir a Dios y al dinero; que no se puede servir a la justicia y a la fraternidad universal, sirviendo al mismo tiempo al capitalismo neoliberal.

Dentro de la Iglesia, en las religiones, armaría la mayor confusión por su fidelidad total a la voluntad del Padre que es amor por encima de todas las leyes y cánones. Con su presencia compañera en medio del pueblo y su aversión profética al poder ayudaría a desmontar muchos tinglados, en la religión y en la política, en la desolación del desempleo, en las fronteras de la migración, en la geopolítica del hambre y de las armas, en la deshumanización del consumismo.

Nos enseñaría de nuevo, con una novedad radical, el “Padre nuestro y el Pan nuestro”.

(El Ciervo, Abril 2012, nº 733)
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