Fidel Herráez y la ACdP

Un cargo más para Fidel Herráez: consiliario nacional de la ACdP. Un honor más, un servicio más para este eterno obispo auxiliar y auténtico obispo real de Madrid. Porque, como todo el mundo sabe, Don Fidel es el que le lleva la archidiócesis a Rouco. Para lo bueno y para lo malo. Ahora, añade una muesca más a su brillante hoja de servicios. Y, con su nombramiento como consiliario de los Propagandistas, escenifica el cambio de rumbo de la asociación. Un nombramiento con el que, evidentemente, gana la asociación y gana el prelado, que refuerza su posición de cara al postrouquismo.

Si hubiese que establecer un premio para el obispo má strabajador, eficaz y humilde, sin duda sería para Don Fidel. ¡Qué buen escudero! A Rouco le gobierna la diócesis y, además, le coloca los cargos (como el de presidente de la CEE) en bandeja. Es el muñidor de los votos de su patrón. Siempre fiel y siempre a la sombra.

Pero con personalidad propia. Y mucha. Una personalidad que, quizás algún día, puede demostrar a las claras. Sin ser el eterno Poulidor, el sempiterno segundón. Pero, mientras sea obispo auxiliar, auxiliará con todas sus fuerzas al cardenal. Lleva 16 años haciéndolo. Con todas las garantías y con la máxima discrección. Apenas hay fotos suyas en Google...A sus 68 años, bien merece su propia diócesis.

¿Le propondrá Rouco como sucesor? Podría hacerlo, pero la edad le puede jugar una mala pasada. Fidel tiene 68 años. Si tiene que esperar 3, para suceder a su 'amo', se planta en los 71. Y no digamos, si tiene que esperar 5...Si le sucediese con 71, le quedarían escasamente 4 años al frente de la archidiócesis madrileña. Poco tiempo.

Pero, con Rouco nunca se sabe...Bueno, se sabe que no suele premiar a sus servidores. De hecho, dicen que el cardenal ya tiene un "tapado" de garantías para el futuro de Madrid y de la Iglesia española. Y no es Fidel.

Dada la situación, bien merece el bueno y obediente de Don Fidel una salida digna ya. Hacia una buena diócesis que, al fin, puede gobernar en nombre propio y no en el de otro. Mientras tanto, seguirá haciendo lo que mejro sabe hacer: servir.

Deja la ACdP el otro auxiliar de Rouco, César Franco. Se empleó a fondo en favor de la candidatura de Alfredo Dagnino y perdió. Lo lógico es que se fuese.

Con su marcha y con la llegada de Fidel Herráez, se escenifica, como decíamos, el cambio de orientación de la ACdP. Ya no jugará a ser la plataforma aglutinadora de todos los carismas y movimientos. Ya no servirá para que otras asociaciones medren a su sombra. Volverá a ser lo que siempre fue: una asociación de formación de élites católicas para insertarse en la vida política y pública. Vuelve a cuidar su propio carisma, con Carlos Romero al frente.

En ese viaje de vuelta al centro, monseñor Herráez será un buen copiloto espiritual, acostumbrado a bregar en medio de todo tipo de temporales. Con decisión y templanza. ¡Enhorabuena, monseñor! ¡Y enhorabuena a la ACdP!

José Manuel Vidal
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