No abundan lso obispos teólogos en el episcopado español. Es decir, los prelados con tultura y hondura teológica. Por eso, desde que se jubiló Fernando Sebastián, cobra cadez vez más fuerza la figura de
Adolfo González Montes, obispo de Almería. Un obispo al que los propios teólogos "profesionales" consideran uno de ellos. Y de hecho, su estrella está en ascenso y ya ha participado en la redacción de varios de los últimos documentos de la Conferencia episcopal.
Montes comenzó a despuntar ya en su época de profesor de Salamanca. E incluso antes. Tanto es así que, a los 17 años, recibió la felicitación nada menos que de
Gregorio Marañón por uno de sus trabajos escolásticos. Se doctoró con una tesis excepcional, dirigida por monseñor Setién, sobre la doctrina política de Lurtero, titulada "Religiíon y política en Lutero".
La abundante bibliografía de monseñor González Montes está trtaducida en muchas lenguas.
González Montes hace gala, además, de un
gusto artísitco extraordinario, algo no demasiado habitual tampoco entre el episcopado.
Pero todas estas (y otras virtudes) no fueron suficientes para mantenerlo como obispo de Avila, de donde se dice que contribuyó decisivamente a echarlo
Angel Acebes. Por no plegarse a las exigencias del PP. Un obispo, además, libre. Su nombre suena en todas las quinielas para sedes más importantes. No nos extraña.