El Papa obrero, beato del 1 de mayo

De hecho, todo el mundo reconoce hoy que Juan Pablo II fue un Papa muy conservador en lo moral y muy abierto en cuanto a su doctrina social. En muchos puntos pasaba por la izquierda a la socialdemocracia europea. Ahí están para probarlo, sus tres grandes encíclicas sociales: 'Laborem exercens', 'Sollicitudo rei socialis' y 'Centesimus annus'. Encíclicas todavía vivas, en las que sigue resonando la denuncia wojtyliana de la desigualdad como la principal causa de los problemas sociales.
Siempre colocó el trabajo por encima del capital, exigiendo unas relaciones justas en el mundo laboral. Denunció los mecanismos de opresión existentes en las relaciones internacionales, criticó con una dureza y severidad sin igual el capitalismo salvaje y desenmascaró los mecanismos ocultos de explotación que operan en la economía de mercado, fruto de las estructuras sociales injustas y del pecado estructural.
En todos los foros internacionales defendió de manera incondicional la justicia y la solidaridad. Criticaba por igual al capitalismo y al socialismo. Para buscar la tercera vía de la civilización cristiana. Porque, a su juicio, los problemas de la humanidad sólo podían encontrar solución en el Evangelio de Cristo.
Juan Pablo II vivió su ministerio como voz de los sin voz. Como el delegado sindical de la clase obrera mundial. Su vida siempre estuvo marcada por la solidaridad y por el compartir hasta lo necesario para vivir. Como la gente obrera, como el pueblo llano. Por eso, tenían que beatificarlo el día del trabajador y el día de la misericordia, en el calendario litúrgico católico.
Un Papa elevado a los altares el 1º de mayo, el día que recuerda a quienes dieron su vida por la dignidad del trabajo y la lucha de los pobres. El dia de la fiesta del Papa proletario. Del primer Papa proletario de la historia reciente de la Iglesia católica.
José Manuel Vidal