Rejón de Rouco a Rajoy

En un alarde de finura táctica, el cardenal Antonio María Rouco Varela se mostró ayer exquisito con el Gobierno en un acto público sobre las relaciones Iglesia-Estado, pero lanzó un dardo muy envenenado a Mariano Rajoy. "La verdad, no sé cuál es hoy, exactamente, la política del Partido Popular", dijo el cardenal arzobispo de Madrid, al ser preguntado por la actitud de la oposición ante las iniciativas del Gobierno socialista que preanuncian una nueva ley del aborto más permisiva, una nueva ley de Libertad Religiosa más restrictiva para la presencia de los símbolos cristianos en el espacio público, más una posible legalización de la eutanasia, rebautizada por el ministro de Sanidad Bernat Sòria como "suicidio asistido".

Rouco parece haber asumido el discurso de la moderación formal –ayer no efectuó ningún reproche al Gobierno- pero cree que le está fallando el Partido Popular. Si el PP también se modera, la Iglesia se queda sin punta de lanza (perdón, sin espada de San Pedro). El cardenal Rouco tiene necesidad de ejecutar un gambito sobre el tablero (gambito: movimiento de ajedrez en el que se sacrifica pieza al principio de la partida, para mejorar posiciones). En el arranque de la legislatura, Rouco quisiera sacrificar el incipiente centrismo de Mariano Rajoy, para que la Iglesia pudiese navegar aguas más tranquilas sin parecer claudicante.

Rajoy no desea tensiones con la Iglesia, pero parte de la convicción (avalada por los estudios sociológicos) de que el PP sólo puede volver a ganar las elecciones generales buscando el apoyo de un amplio espectro social, parte del cual siempre será renuente a la militancia católica. Al igual que Roma, Rajoy también quiere ganar la batalla de las formas.

Rouco (Villalba, Lugo, 1936), le dijo ayer: "Me estás dejando en la estacada". Veremos qué responde Rajoy (Santiago de Compostela, 1955). Y en el ínterin, Esperanza Aguirre (Madrid, 1952) se ofrece como cruzada de la causa.

Enric Juliana (La Vanguardia)
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