Vian y Lombardi, los quicios mediáticos de la Santa Sede

Giovanni María Vian está viudo y ocupa uno de los puestos de mayor responsabilidad del Vaticano, como director del más que centenario periódico del Papa.Filólogo e historiador, el profesor Vian lleva años al frente del prestigioso diario y, como director, consiguió lo más difícil todavía: modernizarlo, manteniendo intactas sus señas de identidad.
El tiempo pasa y L'Osservatore permanece. Pero Vian supo dotarlo de agilidad informátiva, modernizar y feminizar la redacción, que, cuenta, entre otras, con la incorporación de la española Marta Lago y, sobre todo, con la responsable de la edición semanal alemana, la austriaca Astrid Haas.
El profesor Vian me recibe en su sencillo despacho. Junto a la foto de Benedicto XVI, otra mmás pequeña de Pablo VI, dos posters de Tintin, la foto de su familia y sillas transparentes de metacrilato. Atento y cercano, hace sentir a uno en confianza. Como un colega, salvadas todas las distancias. Me explica las grandes líneas de la política comunicativa de la Santa Sede y ofrece su ayuda para lo que necesitemos. Competente y amable, inteligente y cercano, uno siente, al despedirse, que el periódico del Papa está en buenas manos.
Por su parte, Federico Lombardi me recibe en la sede de Radio Vaticano. Es el portavoz del Papa. Su tarea es apasionante, pero muy complicada. Tiene que manejar muchas claves y dar respuestas en segundos. Porque la información actual, como él mismo decía en el encuentro de blogueros, es casi instantánea. Uno de los rostros vaticanos más con conocidos y más queridos. Y, sin embargo, el cargo no se le sube a la cabeza. No va de divo, sino de servidor.
Lombardi es, en las distancias cortas, igual que en las largas. No tiene trampa ni cartón. Es todo humildad, sencillez y transparencia. Un jesuita sabio y prudente, amable y sencillo.
Escucha atentamente y va introduciendo los temas que más le interesa abordar: el co de la reciente beatificación de Juan Pablo II, la situación de la información religiosa en España, la realidad eclesial española y, sobre todo, la JMJ, el próximo gran evento al que asistirá con el Papa.
Concluida la charla de una media hora, se ofrece amablemente a enseñarme las instalaciones de Radio vaticano. Ofrecimiento que declino por no molestarlo ni ocupar un minuto más de su tiempo. Además, ya las conozco. Me las enseñaó, hace ya algunos años, el otro jesuita que lo fue todo en Radio Vaticano, el español Ignacio Arregui.
Gracias por su amabilidad y cercanía a los dos "pesos pesados" de la comunicación de la Iglesia católica, que nos conocen, nos respetan y agradecen nuestra labor informativa profesional y plural.
José Manuel Vidal