Que hagan portavoz a Barriocanal

Todo lo que toca lo convierte en oro. Fernando Giménez Barriocanal está en estado de gracia casi permanente. Ayer dio una nueva muestra en la presentación de la memoria de las actividades de la Iglesia. Vende mucho y bien. Con ideas claras, sencillas y directas. Con humildad y sin prepotencia. Sin obviar el fondo, pero guardando muuy bien las formas. Y hasta tuvo tiempo para hacer catequesis y, como buen neocatecumenal, lanzar el kerigma a los muchos periodistas e invitados presentes en la rueda de prensa-desayuno celebrada en Añastro.

Un apologeta de hoy. Defiende la fe y a la Iglesia, pero con humildad, sin prepotencia. Y con la sencillez y el lenguaje actual. Es un portavoz perfecto de la Conferencia episcopal. Laico, bien formado, seguro doctrinalmente y experto en temas tan complicados como la gestión de los dineros de la Iglesia española y de la cadena radiofónica de los obispos. Actividades que complementa (al parecer, con calma y cierta facilidad, porque nunca pierde la sonrisa) con sus clases de profesor de Contabilidad de la Universidad Autónoma de Madrid y con sus actividades pastorales. Hasta da catequesis en su parroquia.

Da buena imagen y, además, transmite bien. ¿A qué esperan los obispos? Y para no hacer de menos al actual portavoz, monseñor Martínez Camino, lo tienen muy fácil: separar los dos cargos que, en estos momentos,aglutina. Dejar a Camino con el de secretario general del episcopado (del que no se apeará, al menos mientras Rouco sea presidente) y nombrar a Barriocanal, portavoz.

La lección de "toreo" de Barriocanal ayer, magistral. Y no es fácil vender lo que hace la Iglesia. Porque hace muchas, muchísimas cosas bien, pero se desconocen. Y sigue primando en la gente la idea de una Iglesia rica y aliada con los poderosos. Una idea a la que contribuyen fastos como la JMJ.

A la contra, luchando contra la imagen de la Iglesia del no, el gerente de Dios sabe poner de relieve como nadie lo positivo. Y plasmarlo en datos concretos, que son el máximo anzuelo para los medios. Hasta calcular las horas que los agentes pastorales dedican a los demás (43 millones de horas) que, en dinero contante y sonante, supondría un importe de 1.889 millones de euros. O los más de 3,6 millones de personas fueron asistidas en 2009, frente a los 2,7 millones del año anterior. O el ahorro en educación de 4.399 millones de euros a las administraciones públicas. Y así, sucesivamente.

Y cuando se le preguntó por qué, a pesar de esta impresionante hoja de servicios, la Iglesia jerarquica española sigue teniendo tan mala imagen y tan poco credibilidad social, no se fue por las ramas. Lo reconoció sencillamente y propuso a los obispos que insistiesen menos en el mensaje doctrinal y moral y más en el propositivo y seductor del Evangelio. Y hasta aprovechó para lanzar el kerigma: "Cristo es el único que puede hacer feliz al hombre de hoy" y "la Iglesia puede dar esperanza y sentido vital a la gente, incluso en medio de la crisis".

José Manuel Vidal
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